“BRUJULA SIN AGUJA” @lilaabed EN @heraldodemexico

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

A pesar de los sucesos que atentan contra el Estado, AMLO rechaza hacer cambios en su estrategia de seguridad.

Las incongruencias del gobierno de Andrés Manuel López Obrador tarde o temprano lo debilitarán. Desde su llegada al poder, el proyecto de la Cuarta Transformación sufre graves contradicciones en las estrategias que se han implementado en distintas materias de política pública.

A pesar de múltiples sucesos que atentan y retan al Estado mexicano, como los ataques a la familia LeBarón, el operativo fallido para detener a Ovidio Guzmán, el alza en homicidios y feminicidios, el asesinato de un juez federal, el atentado en contra del secretario de Seguridad Ciudadana de la CDMX, entre otros, el Presidente rechaza hacer cambios en su estrategia de seguridad, pese a que la incidencia delictiva aumenta. Abrazos, no balazos, aunque los balazos los suframos las y los mexicanos.

La estrategia principal económica de AMLO es continuar, a toda costa, con la construcción del Tren Maya, la refinería en Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía, al igual que entregar apoyos para las clientelas de sus programas sociales y resucitar a Pemex.

El tabasqueño confía que la entrada en vigor del T-MEC, un instrumento comercial neoliberal, estimulará la economía mexicana. Sin embargo, la incertidumbre económica generada por la 4T desincentiva tanto a la inversión extranjera, así como la inversión privada nacional. Las cosas no marchan bien, y aún cuando el FMI proyecta que el PIB se desplomará 10.5% en 2020, el mandatario se rehúsa a modificar su esquema económico. La austeridad republicana se mantiene, sin importar el aumento en el desempleo, la pobreza y la retracción económica.

La crisis sanitaria empeora en nuestro país. Los casos registrados cada vez son mayores y la tasa de mortalidad es una de las más altas en el mundo. Tenemos un sistema de salud pública rebasado que no cuenta con los insumos médicos necesarios para atender la pandemia. El subsecretario López-Gatell insiste, ignorando las experiencias de éxito de otros países, que las pruebas masivas no son necesarias y que la curva se está aplanando. AMLO pide vencer el miedo de la crisis con optimismo y un buen estado de ánimo. Pura fe y amuletos de esperanza ante la enfermedad y la muerte de miles de ciudadanos.

En el ámbito internacional, México pierde prestigio y relevancia como líder emergente. El eje rector de la política exterior de este sexenio, el de la no intervención, pierde credibilidad cuando nuestro país mantiene una postura de neutralidad ante la crisis que sufre Venezuela, pero se pronuncia en contra del golpe de Estado en Bolivia y le ofrece asilo político a Evo Morales. Aunado a esto, la soberanía mexicana se ha doblado ante las múltiples peticiones unilaterales que le ha concedido al presidente de Estados Unidos.

La visita de AMLO a la Casa Blanca confirma que México se ha convertido en el títere de Donald Trump. La mejor política exterior es la interior, aunque se sacrifique la dignidad y reputación de México en el mundo.

Mientras López Obrador se prepara para celebrar el segundo aniversario de su triunfo electoral, los mexicanos sufren las secuelas de un gobernante terco e incapaz de velar por el bienestar de su pueblo.

POR LILA ABED

POLITÓLOGA E INTERNACIONALISTA

@LILAABED