CAPITAL POLÍTICO / FALLA ESTRATEGIA CONTRA RUBALCAVA #MartesDeColumnas @adrianrueda EN @Excelsior

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

Los querían atacar y ya los unieron, a ver cómo le hacen para separarlos.

Por la culata le salió el tiro al gobierno de Clara Brugada que, por querer boicotear al director del Metro, Adrián Rubalcava, y atacar al líder del sindicato, Fernando Espino, acabaron por convertirlos en muéganos, algo nunca visto.

Todo el mundo sabe que, aunque Clarita aceptó a Adrián en el Metro, fue por imposición de Claudia Sheinbaum, no porque fuera su fan. Por eso encargó a personajes de baja frecuencia vibratoria, como César Cravioto, hacerle la vida difícil al expriista.

Para Cesarín, si Rubalcava fracasa, pagará el costo político, como si eso importara. Para los usuarios, el fracaso sería del gobierno, pues Brugada prometió en campaña modernizar ese transporte y desterrar sus fallas.

Pero, aunque el servicio es pésimo, la 4T presume que la CDMX tiene el Metro más barato del mundo; no dice que también es el peorcito. Y su mal servicio perjudica a los más pobres, quienes son los que votan por ellos.

La torpeza política de Cravioto le impidió calcular que al ir contra Adrián por haber sido del PRI —como si en Morena eso fuera pecado y no virtud— generaría una respuesta.

Nada aprendió Clara de su antecesora, quien desoyó a quienes le recomendaban apapachar a Espino, líder del poderoso sindicato del STC, y dejar atrás sus animadversiones contra sus formas de controlar a la base trabajadora.

Por el contrario, trató de debilitarlo al ventilar negocios de su familia en taquerías dentro de las instalaciones y otras anomalías. Olvidó que ni siquiera Andrés Manuel López Obrador pudo con él en 2000, cuando el tabasqueño llegó al Gobierno del DF y quiso acabarlo.

Es más, en respuesta a los ataques se presentaron incidentes atípicos, que ni el despliegue de la Guardia Nacional en los andenes pudo detener, por la sencilla razón de que los trabajadores controlan todo y son leales a su líder.

Dicen que tuvo que intervenir Armando Quintero, con quien Espino tiene una añeja relación, para bajarle la flama. Después de que hablaron, milagrosamente cesaron los incidentes.

Perdieron la oportunidad de pactar con él; se fue al PVEM, partido con el que también se coordina Rubalcava, lo que los convirtió en muéganos y los unió en contra de los operadores de Clara que pretendían acabarlos.

Por eso, el miércoles pasado, en el hotel Hilton, ambos personajes firmaron un acuerdo para que, juntos —sindicato y organismo—, definieran la adquisición de herramientas, refacciones y todo lo que se necesite para mejorar el funcionamiento del Metro.

Incluso Espino resaltó a la salida “la gran coordinación” con Adrián, al que calificó como un funcionario dedicado, que tiene el respaldo de los trabajadores para sacar adelante la tarea.

Los querían atacar y ya los unieron, a ver cómo le hacen para separarlos.

CENTAVITOS

Tras el fiasco del informe de avances para esclarecer el asesinato de dos de los colaboradores más cercanos de Clara, ocurrido en mayo pasado, al gobierno capitalino se le ocurrió anunciar la instalación de 30 mil cámaras de seguridad en la CDMX. Estaría bueno que revelaran con quién hicieron el millonario negocio y que, de paso, aclararan por qué una cámara del C5 que estaba instalada exactamente en el lugar del atentado no grabó nada. ¿No será que nunca les dieron mantenimiento o porque no eran las indicadas o, incluso, porque se pusieron en postes de Telmex y de la CFE, y no en la estructura adecuada? Ojalá que los nuevos aparatos ahora sirvan y protejan a la población, y que no haya sido sólo un buen negocio.