CAPITAL POLÍTICO / PARTIDO RICO, MILITANCIA POBRE #MartesDeColumnas @adrianrueda EN @Excelsior
Una de las máximas juaristas adoptadas falsamente por Morena es que no puede haber gobierno rico con pueblo pobre… pero nada dicen de que en su partido no pueda haber dirigentes ricos con militantes pobres, ¿verdad?
Los escándalos de morenistas viajando como jeques por el mundo han sido tratados de forma ambigua por su dirigencia. Así como los critica, los justifica, pero no se preocupa de consultar el sentir de sus bases.
Extenuados de tanto trabajo, unos optan por Japón para descansar, pagando el equivalente al sueldo mensual de un obrero por cada día de hospedaje, como si eso los convirtiera en viajeros promedio entre los mexicanos.
Otros gastan en Madrid 100 euros (más de dos mil pesitos) en un desayuno de café, pan y jugo; ni modo que el resto de los mexicanos no lo pueda pagar o que no puedan ir de fin de semana a Portugal a tomar modestamente un cafecito.
De cualquier forma, Luisa María Alcalde, su dirigente, les recomienda vivir en la justa medianía juarista y conducirse con humildad. Aunque después los justifica señalando que no es delito viajar si lo pagan de su bolsa.
Quizá Alcalde debería decirles cómo se mide la justa medianía, pues ella vive —por ejemplo— en un edificio privado que, junto con su hermana Bertha y un amigo, construyó en la gentrificada colonia Roma, con amenidades, seguridad y otros lujos.
La dirigente ha dicho que lo hicieron con recursos propios y con el apoyo de sus padres, quienes les dieron una cooperacha, pero ése no es el problema. Puede ser perfectamente legal, pero no se ajusta a la justa medianía que exige.
Que pregunte a la mayoría que vota por ellos si puede acceder a una vivienda, ya no en la Roma, sino en la periferia, sin que les falte agua, luz, transporte o algo de seguridad.
O si alguno de ellos puede pagar un desayuno, ya no de 100 euros, sino de 40 pesos con huevo, frijolitos y un bolillo. O tomar un café, no en Portugal, sino uno de olla con la señora que vende pan dulce en la calle.
No se trata sólo de criticar cómo gasta el dinero la alcurnia de la 4T, sino cómo lo justificarían ante los que votan por ellos y que jamás se subirán a un avión, comerán en un restaurante de lujo o se hospedarán en un hotel de cinco estrellas.
Es más, algunos ni siquiera podrán tomar vacaciones porque viven y trabajan sin seguridad social y la comida, el vestido y la luz no se pagan solos. Tienen que buscarle todos los días a fin de completar para el chivo.
Y, aunque sus bases y operadores territoriales estén extenuados de tanto trabajo, no tengan derecho a darse los gustos de quienes cada tres años les piden sus votos, y que consigan 10 millones de nuevas afiliaciones para el partido.
A las bases no les importa si el dinero que derrochan sus dirigentes en comilonas, fiestas, viajes, helicópteros, ropa, guaruras y joyas es lícito o no, sino que ellos no alcanzan ni a llegar a la quincena.
Pero en la 4T hay clases, aunque digan que los clasistas son otros. Por mucho que Luisa María diga que el hecho de que se den vida de jeques no es ilegal… sí es inmoral.
CENTAVITOS
Si el reciente extraordinario que los diputados organizaron en San Lázaro para atender los deseos de Palacio Nacional pareció una grosería, el que esta semana inicia en Donceles no se quedará atrás. Sus hermanos menores legislarán a destajo previo al periodo ordinario de septiembre, a fin de iniciar el segundo año de la Legislatura sin tanta turbulencia, sobre todo por la disputa del poder entre el oficialismo.









