CELULARES Y NIÑEZ: UN USO SIN SUPERVISIÓN PUEDE SER RIESGOSO @LacunzaMichel
Dejar un celular a un niño o niña sin supervisión, es como dejarlo solo en el mundo real, es decir, equivale exactamente a los mismos peligros, dijo en entrevista para UNAM Global Karla Alejandra Cervantes Basán, profesora de la Facultad de Psicología de la UNAM.
“A ciencia cierta no hay una edad específica en la cual pueda asegurarse el uso de las tecnologías por parte de los niños y niñas”, agregó la universitaria. Sin embargo, la Asociación Americana de Pediatría propone que en los menores de dos años no se recomienda porque tienen una gran dificultad para usar los dispositivos tecnológicos y no tienen las habilidades para manipularlo.
Para la académica universitaria, se espera que específicamente el uso de los celulares sea posterior a la etapa escolar, es decir, la primaria, porque a esta edad pueden tener una rutina mucho más establecida, acotar algunos límites, reglas y también es importante que entiendan las dificultades que el uso de los dispositivos tecnológicos pueden acarrearles.
¿Por qué proporcionarles un celular?
Algunos padres o madres les proporcionan el celular a sus hijos para mantenerlos ocupados mientras ellos se encuentran en otra actividad. Sin embargo, deben tomar en cuenta tres factores: el tiempo, el propósito y el contexto de uso.
“Esas características nos van a ayudar muchísimo para tener un panorama, orientar a los progenitores y tomar decisiones sobre el uso que tienen sus hijos e hijas.
Respecto al tiempo, se recomienda que los niños y niñas antes de los 10 años lo usen máximo dos horas diario, con intervalos de media hora. Esto implica sumar el tiempo.
Además es importante que se pregunten cuál es el propósito de sus hijos para utilizarlos. Por ejemplo, pueden utilizar los dispositivos en la escuela para realizar actividades escolares y en la casa para hacer las tareas, además las dos horas deben contar la televisión y las plataformas streaming.
Entre los intervalos de media hora, debe haber actividades físicas o de interacción social. De hecho, cuando se usa el celular de manera ininterrumpida se generan dificultades para el niño o la niña presentando conductas sedentarias que dan como resultado problemas de salud.
De forma consciente
También los videos deben usarse de forma consciente ya que el exceso puede crear dificultades en el neurodesarrollo.
En el caso del celular, que es un dispositivo móvil y que puede llevarse a diferentes espacios fuera de casa, deben tomarse en cuenta otras particularidades, añadió Karla Cervantes.
Por ejemplo, el uso de tiempo, el contenido que se mira y con qué propósitos. Entonces, más allá de una edad en específico, hay que tener en cuenta que los niños y niñas ya tengan ciertas características, cómo entender las problemáticas a las que se podrían enfrentar, los riesgos que tiene el uso de la tecnología y particularmente del internet.
De hecho lo óptimo sería establecer límites; horarios específicos, lugares donde hacerlo, y tiempo máximo. Siempre priorizando el sueño, el deporte y la alimentación.
¿Qué peligros hay sin una supervisión?
De acuerdo con la investigadora universitaria, el uso de dispositivos tecnológicos por tiempo prolongado, sobre todo en videos o contenidos de tik tok que son muy cortos, a veces generan estragos en la posibilidad de mantener la atención en una tarea o en un estímulo, incluso limita la creatividad.
En ocasiones, añadió Karla Cervantes, tenemos niños, niñas y adolescentes que tienen muchas dificultades para presentar un pensamiento crítico. “Esto significa que el contenido que consumen a veces es lo que se creen, y les cuesta mucho distinguir aquellas cosas que no son reales”.
Además les cuesta mucho trabajo la toma de decisiones porque hay muchas opciones disponibles y se vuelve difícil elegir algo en particular, resaltó la experta en la materia.
A nivel conductual, estar viendo un dispositivo tecnológico mucho tiempo, particularmente el celular, puede implicar aislamiento.
Por ejemplo, en una reunión familiar o un evento social, hay niños, niñas y adolescentes que están pegados a un dispositivo. En consecuencia tienen menor interacción con otras personas, no conviven y no ponen en práctica esas habilidades sociales y emocionales que podrían tener en esas situaciones.
El internet y las redes sociales
Las redes sociales solo muestran una parte de la historia de cada una de las personas y sólo publican lo que los demás quieren que vean. “Esto genera un impacto emocional importante, sobre todo en los adolescentes, quienes se comparan con sus compañeros, que muestran mejor vida”. Así se generan una sensación de insuficiencia e irrespeto a su propia vida.
De hecho los adolescentes no tienen un filtro, en su pensamiento crítico, que les ayude a identificar lo que realmente se muestra y ocurre. Por eso tienen dificultades, sobre todo en cuanto a quiénes son y las decisiones que deben tomar en el día a día.
En el caso del uso del internet hay otras preocupaciones como el contacto con extraños, de hecho no se tiene la certeza de que un niño o niña de 10 años esté hablando con una persona de su misma edad. “Por eso, es fundamental estar pendiente de su seguridad y concientizar sobre los riesgos”, destacó la experta en el tema.
¿Es mejor aislarlos de la tecnología?
En una era tecnológica donde la mayoría de los niños, niñas y adolescentes tienen acceso a la tecnología no se recomienda prohibirles estos dispositivos. “Sin duda su uso es importantísimo en la vida diaria, y no hay forma de dejarlos fuera”.
De pronto en casa algunos prohíben a sus hijos el acceso a un dispositivo personal como el celular. En consecuencia estos niños o niñas tienen dificultades para encajar en un contexto social donde todos los compañeros y compañeras de la escuela hablan de contenidos e información a la que no tienen acceso y por eso se sienten rechazados.
Lo importante no es prohibir los dispositivos o dejarlos fuera de la vida de sus vidas, sino controlarlos para que tengan un uso responsable. “No hay forma de aislarlos”, concluyó la académica universitaria.