COBARDES DISFRAZADOS DE COMEDIANTES / FABIOLA DÍAZ DE LEÓN @escdesenoritas ESCUELA DE SEÑORITAS #JuevesDeMasColumnas

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

Con la reciente cancelación del foro sobre clasismo y racismo del CONAPRED porque la no primera dama puso el grito en el cielo por haber invitado a Chumel Torres que es el vocero número uno del discurso clasista y racista en el mundo de los comediantes o standuperos, o como se autodenominen, es lo de menos, que tuvo el desatino de llamar al hijo menor del Presidente López Obrador “El Chocoflan” y que iba a ilustrarnos sobre sus posturas sobre dichos temas en conversatorio con dos actores que pertenecen al fenotipo mexicano como Maya Zapata y Tenoch Huerta me queda claro que en primer lugar los que colaboran en el Consejo para la Prevención y Erradicación de la Discriminación no están al corriente de las filias y fobias de sus máximas autoridades y segundo que buscaban más un encuentro de lucha libre verbal exponiendo a dos actores de renombre internacional ante un sujeto que improvisa estupideces al aire solamente fundamentadas en sus prejuicios, privilegios y ocurrencias. Le sirvieron en bandeja de plata que se sienta discriminado por discriminar. Pero no es el único, Sofía Niño de Ribera se regodea en ese tipo de humor y la aplauden a rabiar en teatros de grandes aforos como el Auditorio Nacional. Netflix y Amazon se empeñan en mostrar series mexicanas con repartos mayoritariamente whitexicans. En latinoamérica piensan que los mexicanos somos rubios y de ojos claros cuando la minorita güerita acapara los papeles mediáticos.

 

¿Qué es lo reprochable del chiste sobre pedófilos de Ricardo O’Farril el pasado mes de febrero? El humor no tiene porqué limitar sus temas, la pedofilia se me antoja para mucho humor, la violencia machista, para más, el machismo nomás uf, ni les digo. Pero si se van a reír a favor del macho celebrando su misoginia, del pedófilo celebrando su gratificación sexual unilateral y opresora, del agresor machista celebrando su violencia como si fuera lo correcto y no una aberración de su barbarie. Ahí está el problema, el humor debe cuestionar la verdad que vivimos todos, nos reímos de lo que sabemos que pasa, pero el opresor, el victimario, el abusador, el pedófilo debe ser la victima del chiste. No que el señor O´Farril presuma que se excita viendo un niño brincar y que se venga bien rico. ¿Me entienden? Lo grave es que el público encuentre eso gracioso, no que él humorista lo haga. Según estudios realizados en la última década en Canadá entre un 28% y un 70% de hombres entre los 20 y los 75 años tenían reacciones eróticas a imágenes de menores de edad, en México tenemos un problema de abuso sexual infantil mucho más agudo y frecuente que el País del Norte. No se puede celebrar con risa un problema que acaba con vidas de niños y niñas por igual.

 

La comedia, desde Aristófanes hasta hoy en día tiene que ceñirse a las reglas sociales de su tiempo, lo que para televisa fue un coto de poder usando chistes misóginos, homófobos, clasistas, racistas y muchas otras monerías el siglo pasado desde su fundación en la segunda década del siglo XXI ya no aplica. Un chiste puede construir tanto como destruir, la fuerza de la risa es tan efectiva como la de las lágrimas, pero el poder lo detenta el público y esto hace de los comediantes un termómetro de dónde estamos parados como grupos sociales. Lo que en una alcaldía se celebra (como en Polanco o Las Lomas o Interlomas) si lo aplicas en Tepito o La Doctores te arriesgas a que te linchen o bajen a golpes de un escenario. El humor es local, temporal, cambiante, pero siempre debe tener un dejo de heroicidad, de defender al desvalido, al vulnerado, a las víctimas. Para ser un artista del humor se debe tener integridad y valentía, la primera

para saber escoger tu material y la segunda para atreverte a exponerlo. Y nunca olvidar usar la inteligencia para salir lo mejor librado de cada función. Para mi gusto el mejor discurso contemporáneo del humor que se necesita en nuestra pandémica década es de la australiana Hannah Gadsby con sus standups Nanette y Douglas. Es una comediante lesbiana, pasada de peso y autista y hace de todo eso su mayor fortaleza. Pueden ver sus dos espectáculos en Netflix. Dentro de las artes escénicas (grabadas o no) todo se vale menos la cobardía. Usar a un niño para atacar una figura presidencial que no nos es agradable es una bajeza. Enarbolar discursos de odio y hacer lujo de complejos y fobias para ser celebrado por ocurrente es una forma muy pobre de vivir profesionalmente, lo triste es que en nuestros medios y sociedades gente como Ricardo O´Farril o Chumel Torres tengan cabida y hasta éxito. Habla muy mal del público que somos y peor aún de las empresas que los cobijan y exponen. Pero sí, tenemos libertad de expresión y un CONAPRED muy norteado que no cumple con su papel a fondo y el mal gusto y las desviaciones y vergüenzas sociales no son delito hasta que se las aplicas a un tercero.