COMO EL JAGUAR, OBLIGADO POR LOS CAZADORES, LÓPEZ OBRADOR PINTA SU RAYA Y ROMPE SU SILENCIO; MARCA SU DOMINIO Y AMENAZA CON SALIR AL RESCATE DE SU LEGADO Y DE LA 4T #Domingueando @Roberto24929046 EN @ElFinanciero_Mx

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

Los abrazos y no balazos, el huachicol fiscal, la Barredora de Tabasco, la corrupción y la impunidad intactas, obligaron a AMLO a romper su silencio, opina Roberto Albores Guillén.

López Obrador es un animal político. Un luchador social que se crece en el conflicto y en la polarización. Dieciocho años de batalla campal para alcanzar el poder. Siempre en movimiento y en la confrontación. Se alimenta de la lucha con los contrarios. El sosiego y la calma no son su hábitat. En la quietud no hay adrenalina. El bullicio y la algarabía son su ambiente natural. El bosque tropical apacible de La Chingada, aun con su belleza, sus ceibas milenarias, el murmullo del agua, el colorido y señorío de los pavorreales y guacamayas, no es su medio. La confrontación y la lucha permanente son su razón de ser.

El hartazgo de los partidos políticos tradicionales hizo posible la asunción del tabasqueño. Ha logrado, hasta ahora, lo que nadie: conservar su poder y liderazgo en Morena y en el gobierno. El discurso de su retiro de la política ha sido una dosis de calmantes para ingenuos. Su libro, La grandeza, es el instrumento y la ratificación de su fuerza y presencia política.

De inmediato, la presidenta celebró el acontecimiento y reiteró su admiración y solidaridad al caudillo. Una mujer de probada lealtad a su mentor. Sortilegio del poder. Indómita realidad. Consummatum real politik.

Su presencia en la vida pública era la crónica de una aparición anunciada. Un evento previsible por su adicción al desencuentro y por la realidad que no le es favorable. La crítica a su gobierno ha sido severa. La realidad es inexorable. Es la auténtica cronista de la historia, el juez máximo que dicta sentencia salvadora o demolición política.

Todo ha cambiado. Trump trastocó al mundo y, en el caso de México y de sus dos últimos gobiernos, las acusaciones han sido demoledoras. Un año muy complicado para la presidenta Sheinbaum. La herencia del pasado es un fardo pesado y la presión externa la ha puesto sobre la línea de flotación política, haciendo ejercicios de sombra, sin resultados concretos ante la opinión pública. El susurro y la percepción popular se apoderan del entorno político.

A pesar del manto protector del actual gobierno al pasado, la crítica nacional y del exterior sobre su ejercicio, por la inseguridad, la corrupción y la impunidad, está destruyendo el legado del tabasqueño. Segalmex y el huachicol fiscal, el epitafio de una tumba abandonada.

A pesar del discurso de la presidenta de lealtad y admiración a López Obrador, obligada por el vecino del norte, se han ventilado a la opinión pública graves problemas y deficiencias del pasado: los abrazos y no balazos, el huachicol fiscal, la Barredora de Tabasco, la corrupción y la impunidad intactas.

Además, la falta de seguridad y el asesinato de Carlos Manzo ensombrecieron al país y convocaron a todas las clases sociales en contra del gobierno. Los productores del campo, los transportistas y la Coordinadora, en plena protesta.

«Tiempo de zopilotes». En busca de culpables. A la vista, los cazadores de fortunas políticas. Todo este coctel y revoltura obligó al tabasqueño a romper su silencio y a defenderse de lo que podría venir. Es el felino cercado. El pastor defendiendo a su rebaño, el jefe protegiendo lo suyo y el reconocimiento de que el actual gobierno está siendo rebasado. El país, en aguas agitadas y buscando puerto donde atracar.