EL LADO OSCURO DEL MUNDO INFLUENCER #MartesDeColumnas @MFARAHG EN @elheraldo_mx
Hay más casos en los que influencers han sido noticia en México y tendencia en redes no por sus contenidos sino por haber incurrido en delitos graves.
Marianne, la joven que hace cinco meses agredió con un cuchillo en varias ocasiones a Valentine, enfrentará, por determinación de un tribunal especializado en justicia para adolescentes, una sanción de “libertad asistida” y pagará 750 mil pesos como reparación del daño. Valentina, por su parte, aceptó sus disculpas y la perdonó.
Hay más casos en los que influencers han sido noticia en México y tendencia en redes no por sus contenidos sino por haber incurrido en delitos graves. Se trata de jóvenes exitosos, con cientos de miles o millones de seguidores; jóvenes, se diría, que tenían lo que deseaban: se ganaban la vida holgadamente haciendo lo que les gustaba, y además eran modelo para muchos.
Uno de ellos, de 27 años de edad, fue sentenciado a 17 años de prisión por intento de feminicidio; otro, de 24, a 75 años de cárcel por haber participado en la desaparición y asesinato de tres estudiantes de cine en Jalisco; uno más, de 17 años, tiene una sentencia de tres años de prisión, con libertad condicional, por el delito de violación equiparada en grado de tentativa.
Es evidente que las víctimas de estos actos son las personas que han sido atacadas, quienes tienen un absoluto derecho a la justicia. Sin embargo, en beneficio de la sociedad en general y de las personas que participan en las redes, como generadores o consumidores de contenido, es necesario escuchar la llamada de atención que estos casos representan.
En México, como en otros 14 países de América Latina, las búsquedas vocacionales en internet indican que la mayoría de los jóvenes preguntan cómo ser youtuber o influencer, en tanto que son minoría quienes preguntan por carreras tradicionales, según un análisis de Remitly (https://surl.li/yyewoz).
Por su parte, una encuesta que incluyó a mil mexiquenses de entre 10 y 12 años, documentó que, de cada 100 jóvenes, 45 aspiran a ser influencers y 35 a ser profesionistas (https://goo.su/GcxzJ0h)
En busca de fama y dinero, que parecen ser las principales motivaciones de esta preferencia, algunos crean contenido carente de valores o promotor de violencia, mientras que otros exhiben fantasías como realidades, intentando generar, con vidas que no llevan, likes, seguidores, admiración, envidia y deseo de emulación.
Si bien el estilo de vida de los influencers puede parecer glamoroso, implica, de acuerdo con algunos especialistas, riesgos potenciales, como la adicción a la validación, lo que suele causar ansiedad, obsesión, depresión y baja autoestima. Asimismo, la delgada línea entre la vida personal y la profesional, que experimentan muchos influencers, lleva al agotamiento y a la pérdida de identidad.
Por otra parte, plataformas de redes están integrando cada vez más herramientas de IA, lo que dará un nuevo impulso a la comunicación digital, pero también pueden dar lugar a una mayor generación de contenido sin responsabilidad social.
Los casos recientes de influencers involucrados en delitos graves son un crudo recordatorio de los peligros potenciales que pueden acompañar a la fama en línea. Por ello, es crucial trabajar como sociedad para fomentar la participación responsable en redes, por ejemplo, mediante el impulso al pensamiento crítico y el reconocimiento de los riesgos de la salud mental.
Se requiere una gran convergencia de esfuerzos a fin de contribuir a que los creadores de contenido estén cada vez más equipados para prosperar en un mundo digital cada vez más complejo, al tiempo que mantienen su bienestar y aportan valor a la sociedad.
POR MAURICIO FARAH
ESPECIALISTA EN DERECHOS HUMANOS










