EL TERRORISMO DE LA SUPREMACÍA BLANCA Y EL LINCHAMIENTO / FABIOLA DÍAZ DE LEÓN, ESCUELA DE SEÑORITAS @escdesenoritas #JuevesDeMasColumnas

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

Fruta Extraña

Los árboles del sur dan frutos extraños Sangre en las hojas y sangre en la raíz Cuerpos negros balanceándose en la brisa del sur Extraña fruta colgando de los álamos

Escena pastoral del galante sur Los ojos abultados y la boca retorcida Aroma de magnolias, dulce y fresco Entonces el repentino olor a carne quemada

Aquí hay fruta para que los cuervos arranquen Para que la lluvia se junte, para que el viento sople Para que el sol la pudra, para que los árboles tiren Aquí hay una cosecha extraña y amarga

 

Las ejecuciones extrajudiciales a manos de multitudes se conocen como linchamientos, la palabra viene de origen inglés derivada de Charles Lynch. Nacido en Virginia de familia irlandesa y cuáquera sus ancestros fundaron Lynchburg. Él llegó a ser juez después de participar en la guerra de independencia de los Estados Unidos y fue intermitentemente gobernador de su estado. Posterior a la independencia de la corona británica un grupo de personas fueron identificadas como leales a la corona. Se les juzgó y fueron absueltos lo que hizo que Lynch ordenara la ejecución extrajudicial de dicho grupo. Así surge el término lynching, que se traduce como linchamiento.

El poema que pongo al iniciar esta columna es la letra de una de las primeras canciones de protesta y a favor de los derechos civiles de los negros en Estados Unidos y fue el himno con el que Billie Holiday inmortalizó en los 30s la terrible realidad de que de un árbol el fruto ajeno que cuelga de sus ramas sea una persona ahorcada y dejada a la intemperie para descomponerse bajo el sol, por las picaduras de los cuervos, con el rostro deformado por el estrangulamiento y que colgaban por miles en el sur de los estados unidos desde el siglo XVIII hasta bien entrados los 60s en el siglo XX.

Si bien a los leales de la corona se les exterminó de esta manera el linchamiento se convirtió tras la guerra de secesión en un terrorismo para mantener a los grupos oprimidos por la esclavitud por motivo de raza, nacionalidad o afinidad política de apoyo a los derechos de las poblaciones vulnerables. Los muertos se contaban por miles y no eran sólo negros. Había blancos que pugnaban por la eliminación de la esclavitud y los derechos de los negros, mexicanos, asiáticos o pertenecientes a los grupos originarios.

No podemos hablar de este terrorismo de la supremacía blanca sin mencionar al Ku kux klan que fueron los precursores de él para evitar que los negros ejercieran su derecho de sufragio en las diferentes votaciones. La violencia bestial de estos grupos era para evitar que votaran. El partido demócrata del sur hizo todo tipo de movimientos tanto legislativos como de terrorismo para mantener a los libertarios (negros esclavos liberados o nacidos libres) de gozar los mismos derechos de los blancos. La mezquindad extrema era que tras matar a la persona sus bienes eran confiscados por estos asesinos.

 

Originalmente legales los linchamientos llego a tal punto el horror que se tomaron medidas para controlar al Klan y finalmente se disolvió, Esto no impidió que muchos otros grupos con la misma finalidad surgieran y utilicen su racismo para justificar su barbarie. Basta una acusación que no es corroborada para que la turba enardecida, coludida con la policía o no, hiciera justicia por su propia mano. Hasta la fecha esta idea de la supremacía blanca perdura en la problemática de igualdad de derechos y estigmatización de las razas, los extranjeros migrantes, minorías y grupos vulnerables. No hace mucho en Chiapas una turba quemó vivo a un integrante de su comunidad por creerlo culpable del asesinato y violación de una niña. El video se viralizó y se arrestaron a algunos de los participantes. Curiosamente mientras esto sucedía se ve a un uniformado observar los hechos sin hacer nada por detenerlos. Estos gestos de barbarie de la humanidad se presentan cuando las pasiones colectivas se enardecen. Basta con encauzar el enojo de la ausencia de justicia para poder detonar un linchamiento.

Linchar es una práctica tan común todavía que nos lleva a la cultura de la cancelación. El acoso y la violencia cibernética que sufren algunas personas en las redes sociales donde la opinión pública cancela o denuncia sin fundamentos legales a un sujeto y destruye su forma de vida, prestigio, trabajo, libertad de tránsito hasta llegar a arriesgarlo a que sea realmente linchados. Son castigados por la opinión pública y no por las autoridades. Cabe recordar que nos guste o no, vivimos en un estado de derecho que se rige con códigos de leyes y que rigen a todos por igual. Hay una gran diferencia entre el México de sus leyes y el México del día a día. No ha habido una verdadera atención educativa del estado para que la ciudadanía sepa sus derechos y obligaciones. Para ello necesitamos un país informado y los esfuerzos educativos deben ser generalizados.

El pasado 8 de mayo la casa del ahora prófugo Roemer fue protegida por una vaya que le puso la policía para evitar que la marcha feminista fuera a causar daño o a vandalizar su fachada. Lo más seguro fuera que Roemer no estuviera ahí. Lo mismo se hace con monumentos y el Palacio Nacional. Se evita el daño que causa la ira de la pasión colectiva de un país donde cada día tenemos 11 feminicidios, donde no se puede circular por las calles siendo mujer y no correr los riesgos de ser atacadas, abusadas, acosadas, secuestradas, esclavizadas, violadas y asesinadas. Se limitan a contener pintas y fogatas y no a atender el origen de la furia mexicana que es la de defender el derecho universal de la vida.

El poema con el que empiezo, y que es la letra de una canción que las autoridades prohibían cantar a Billie Holiday y por lo cual fue perseguida toda su vida hasta el último aliento fue escrito por un judío: Abel Meeropole y la musicalizaron Holiday no la pudo grabar con Columbia ya que la disquera la descartó, pero su tenacidad y compromiso con la lucha contra los linchamientos la llevó a grabarla con Commodore. Hasta la fecha es uno de los himnos de protesta que más aportaron al movimiento de los derechos civiles en EE.UU.

Durante la Reconstrucción hubo un éxodo de mas de 6 millones de negros que emigraron a los estados del norte y el centro de los Estados Unidos huyendo de esta violencia y abuso.

El partido demócrata del sur promovió toda la campaña de terror para evitar que los reformistas republicanos lograran contener las costumbres esclavistas sureñas usando el sufragio. Se ha contabilizado el linchamiento de 3 446 negros y 1 297 blancos entre 1882 y 1968, con un máximo anual a finales del siglo XIX. Los cuerpos de los ahorcados expuestos, colgados de los árboles, son las frutas extrañas que se integran a los paisajes pastorales de los prejuicios, la fata de respeto a la humanidad y la búsqueda a toda costa de enriquecerse a costillas de otros apropiándose de ellos.

Pareciera que la esclavitud hubiera terminado, nada más lejos de la verdad, el esclavismo lo tenemos tan interiorizado que nos volvemos nuestros propios tratantes, encontramos de qué y a qué esclavizarnos. A hábitos, a sustancias, a personas, a prácticas sexuales, a relaciones, a matrimonios, a familias, una cosa es seres sociales y otra cosa es ser seres dependientes. La revolución del siglo XXI es la liberación del individuo. A entender que el único cuerpo, pensamiento y vida que nos pertenece es la propia y que no podemos ser dueños de nada ni nadie fuera de nuestra propia persona. En esta individuación podemos tener relaciones con los otros más sanas y democráticas. Entendiendo que lo que yo quiero y entiendo no lo tiene que querer ni entender nadie más. Puede sonar una propuesta solitaria, pero de soledades que se acompañen en el camino de la vida en su propia historia.