HOMO CORRUPTUS #Domingueando @TereValeMX EN @heraldodemexico
Comienzo por decir que nuestro país se encuentra en el lugar 141 de 182 países analizados.
Hace unos días revisé el Índice de Percepción de la Corrupción, IPC, del 2025. Esta investigación es elaborada anualmente por Transparencia Internacional, una organización no gubernamental que estudia y promueve medidas contra la corrupción en todo el mundo. Sus resultados no pueden más que dejarnos preocupados. El documento muestra el deterioro que se vive a nivel global en el combate a la perniciosa corrupción. De acuerdo a estos datos, la corrupción se ha generalizado y profundizado en todo el planeta en los últimos tiempos. ¿Qué fenómeno social está afectando en este sentido a la ciudadanía? ¿Por qué somos incapaces de combatir eficazmente esta maligna conducta?
Comienzo por decir que nuestro país se encuentra en el lugar 141 de 182 países analizados. México pasó de 26 a 27 puntos de 100 posibles, donde estar más cerca del cero significa ser más corrupto. A pesar de este mínimo avance, nuestro país sigue ubicado entre las naciones con una mayor percepción de corrupción tanto a nivel continental como global. Este informe también señala que la corrupción ha permitido una mayor infiltración del crimen organizado en la política y hasta en la vida cotidiana de mexicanos y mexicanas. Menciona cómo se ha debilitado la confianza en las instituciones y cuánto se ha agravado la percepción de violencia en nuestro territorio.
La Psicología puede darnos alguna pista sobre algunos por qués de esta tan generalizada conducta humana. Aunque nos moleste, la evidencia pareciera empeñarse en mostrar que la corrupción es parte medular de la condición humana que solo se contiene con controles y límites. Y que no solo se da aquí y ahora, sino desde siempre y en todo el mundo cuando un poder se vuelve casi absoluto.
No ha existido ninguna sociedad a lo largo de la historia libre de este problema. Dictaduras, democracias, monarquías, populismos y cuanto sistema político ha decidido concentrar el poder han experimentado este cáncer social. Este mal se encuentra en todos los países, en todos los tiempos y en prácticamente en todas las culturas que se ven encandiladas por el poder. ¿Es entonces algo inevitable?
Parecería que sí, a menos que vayamos más allá de las declaraciones pomposas y huecas y se tomen medidas y se diseñen contrapesos y controles, cosa que por ahora en un buen número de países no está sucediendo.
El egoísmo, la codicia y la avaricia, esto es, que el bienestar personal se anteponga al bienestar social por parte de grupos empoderados interesados en el control más que en las personas, son condición fundamental para el florecimiento de los corruptos. Esto es, la conducta corrupta siempre conlleva obtener un beneficio personal a costa de los otros y se justifican por ello todas las acciones para lograrlo.
Lo más grave es que los corruptos no solo roban, también mienten y engañan para lograr posiciones a costa del dominio de los demás.
Administrar la verdad a conveniencia propia y utilizar a otros para alimentar una ambición voraz de poder es una de las más reprobables corruptelas que se dan en este mundo. ¿Del homo sapiens al corruptus? ¡Vaya transformación!
POR TERE VALE
COLABORADORA
@TEREVALEMX









