LA PRENSA, AMLO Y LA INCÓMODA VERDAD / FABIOLA DÍAZ DE LEÓN, ESCUELA DE SEÑORITAS @escdesenoritas #JuevesDeMasColumnas

El reciente reportaje de Sembrando Vida y la fábrica de chocolates publicado por Aristegui noticias y Procesoi donde exponen su relación con el programa Sembrando Vida, un empresario Hugo Chávez Ayala y la finca de cacao de los hijos del presidente ha sido toda una revelación en el entramado que existe entre el beneficio de los programas asistenciales y su relación con la familia presidencial.
Ser hijos de López Obrador no los elimina legalmente de beneficiarse de un programa social como lo es Sembrando Vida, lo que deja claro el reportaje es que para muchos la iniciativa de talar sus árboles para anexarse a la producción de cacao y no a otras cosas como la canela, por ejemplo, ha dejado sinsabores en personas que han perdido sus cosechas y que han logrado pocos resultados con la nueva siembra del grano.
Desvela el entramado de empresas que presentan irregularidades y que son propiedad de Andrés Manuel López Beltrán asociado con Agrofloresta Mesoamericana de Chávez Ayala. Todo gira entorno a Chocolates Rocío, la marca que dio de alta el segundo hijo del presidente. El primer dato recabado es que en el consejo consultivo del programa aparece el Ingeniero Chávez Ayala como miembro, recalcan que no hubo un consenso con las comunidades de Tabasco para priorizar el cultivo del cacao y que había 25 productos alternos que simplemente fueron arrasados por la línea del ejecutivo de explotar la producción de cacao y que es, a todas vistas, favorable a sus hijos que tienen una finca de más de 48 hectáreas en la zona productora de dicho grano.
Las experiencias negativas de cambiar el giro de algunos productores se recaban en testimonios dentro de la misma investigación. Otro factor importante es que un kilo de cacao a los productores se les compra de manera monopólica por la empresa de Chávez a 20 pesos el kilo y compromete la producción correspondiente al 2022 y hasta el 2025. Esto debido a que mejoran muy moderadamente el precio y les otorgan beneficios de tecnología y el certificado orgánico que es un trámite que llega a costar hasta 100 mil pesos.
Cientos de usuarios del programa mencionan que los técnicos de este les hicieron eliminar cultivos que ya tenían produciendo para priorizar el de cacao y que, en muchos casos, la planta no se dio por las condiciones de altura, sombra, etc. En pocas palabras, la asesoría del programa llevó a muchos usuarios a perder y no a ganar con su emprendimiento. Recomendaron la tala de árboles y esto fue desastroso ya que el cacao necesita de la sombra que brindaban para su crecimiento. En el caso de Paulino Cano a quien los técnicos le dijeron que “debía sembrar cacao” de 600 matas sembradas se le dieron 20. Esto debido a las lluvias y a no tener previsto por los técnicos estas eventualidades para proteger a lo beneficiarios de Sembrando Vida de no exponerse a perder casi el total de su producción.
Existe una secretaría de bienestar que debe rendir cuentas y que solo menciona datos vagos como que en 16 municipios se sembró cacao, pero no entra en detalles ni estadística. Al ser consultada por los periodistas al cierre de la edición no habían tenido respuesta ni postura alguna.
La empresa de Chávez Ayala compra el kilo de grano a 20 pesos y lo exporta a 100, redondeando cifras, una ganancia exorbitante, también se menciona que una barra de chocolate rocío se vende en Europa a 5 euros, cerca de 121 pesos por barra. Sembrando Vida es un programa de la Secretaría Bienestar que dice ser para ayudar a los pobres, y sí, lo hace, pero también encubre a empresarios como los que menciona la investigación que están teniendo la ayuda del programa con ganancias millonarias y que son allegados al presidente. El ingeniero ha sido consultor de la Finca El Rocío, propiedad de los hijos mayores del presidente, desde el 2014.
Pareciera que todos los documentos ligan a la finca con la empresa Agrofloresta Mesoamericana. Mencionan que se les hizo llegar una comunicación a los tres hermanos López Beltrán y al mismo presidente y que no se obtuvo respuesta de ninguno.
Señala también irregularidades del embalaje de los chocolates rocío y que se han solicitado facturas de compra en octubre y noviembre, mismas que no se han recibido lo que incurre en una irregularidad fiscal, lo que se les mandó fue un ticket de compra con el registro personal de Andrés Manuel López Beltrán que no tiene validez fiscal como factura. La facturación es obligada para todas las empresas, ¿cómo puede ser que la empresa de los hijos del presidente no respete dicha norma que ha sido tan defendida por su administración?
En México no existe el registro de la empresa que comercializa el Chocolate Rocío, pero en Nueva York se dio de alta una llamada Finca Rocío Chocolate Corporation. Su oficina principal se encuentra en Wilmington, Delaware. Lo que existe en México son los registros de marcas, no la empresa que las detenta. En el embalaje de los chocolates rocío no viene ni la empresa ni la dirección de la misma lo que está fuera de la normatividad vigente.
Una patrulla con número 76336 custodia la Finca El Rocío, se solicitó la bitácora de esa patrulla y lo que respondieron fue mantener los registros reservados por 5 años por parte de la policía de Tabasco.
De los cientos de proveedores de Agrofloresta Mesoamericana muchos son beneficiarios del programa pudiendo así aumentar su producción con miles de plantas de cacao en sus parcelas.
La investigación señala hechos comprobables que se sostienen en documentos, testimonios, declaraciones y videos. Es un reflejo fiel a los adentros de la iniciativa cacaotera de Sembrando Vida, si los hechos son contrarios al discurso oficial son responsabilidad de los sujetos señalados y no de los periodistas. Ellos hicieron un magnífico trabajo y la reacción del presidente lo confirma.









