LO QUE NO SE NOMBRA, NO EXISTE #MartesDeColumnas @caroviggiano EN @heraldodemexico

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

La estrategia es simple: si no se habla, no pasa; si no se nombra, no existe. Controlar los medios para evitar que se publiquen este tipo de .

Desde que Morena llegó al poder, la narrativa oficial ha sido clara: no nombrar a las víctimas. La omisión se ha convertido en un arma para proteger la imagen del régimen, mientras oculta la realidad brutal que azota a México.

La frase “Lo que no se nombra, no existe”, acuñada por el feminismo para visibilizar la desigualdad de género, es hoy paradójicamente ignorada por la presidenta con “A”, quien decide no nombrar a las víctimas. La semana pasada solo le dedicó un minuto a Irma Hernández; jamás la mencionó por su nombre. Solo dijo: “la persona”.

El gobierno solo difunde las cifras que le convienen: su popularidad, su aceptación. Pero las cifras reales —más de 221 mil homicidios dolosos, 125 mil personas desaparecidas, el aumento en extorsiones y secuestros—, permanecen en la sombra, invisibilizadas por una narrativa que busca esconder su incapacidad, complicidad y fracaso.

La estrategia es simple: si no se habla, no pasa; si no se nombra, no existe. Controlar los medios para evitar que se publiquen este tipo de noticias. Pero la violencia, la muerte y el dolor persisten, aunque el poder intente ignorarlos.

Un ejemplo desgarrador es el caso de Irma Hernández: secuestrada en pleno mercado, obligada a leer un mensaje de extorsión y encontrada muerta días después. La versión oficial fue minimizar su muerte, alegando que sufrió un infarto, como si eso le quitara la gravedad al suceso. Esa mentira no solo es un insulto a su memoria, sino un reflejo del desprecio del Estado por las vidas que abandona en la indiferencia.

La víctima desaparece del discurso, pero su dolor y su historia permanecen invisibles para un gobierno que prefiere no nombrarla.

Los 43 normalistas de Ayotzinapa fueron utilizados como bandera propagandística, pero desde 2018 el régimen dejó de pasar lista de las víctimas, dejó de buscar justicia porque ya eran el sistema y todo quedó en una promesa incumplida.

El silencio no solo oculta cifras: revela un Estado paralizado por el miedo, la corrupción y la impunidad. El pacto con la delincuencia para llegar al poder hoy los ha rebasado. Están más preocupados por proteger a su fundador, López Obrador, cuya herencia maldita es autodestructiva.

Según cifras oficiales, diariamente desaparecen 14 mujeres y 28 niñas o niños y se cometen 64 homicidios dolosos. La percepción de inseguridad aumenta considerablemente y, tan solo en los últimos dos años, se han registrado 114 homicidios múltiples en México, con un saldo de 390 víctimas.

“Lo que no se nombra, no existe” es una advertencia. La estrategia del silencio solo prolonga el sufrimiento y fortalece la impunidad.

La verdadera justicia empieza por reconocerlas, por nombrarlas y por exigir que no sean olvidadas. Porque si el Estado no las nombra, ellas seguirán existiendo en la sombra, en el olvido, en la muerte silenciosa que el poder prefiere no escuchar.

POR CAROLINA VIGGIANO

@CAROVIGGIANO

SECRETARIA GENERAL DEL PRI Y SENADORA