PARA CERRAR CON BROCHE DE ORO #JuevesDeMasColumnas / RENOVABLES ¿HEROICAS O VILLANAS? @EnriqueOchoaR

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

Para unos las energías renovables son baratas, seguras, amigables con el medio ambiente y esenciales para la salud pública. Para otros son caras, están subsidiadas y su intermitencia podría afectar el suministro eléctrico en clínicas y hospitales. ¿Quién tiene la razón? Ambos, dependiendo del año en que se responda la pregunta.

En 2000 las energías eólica y solar eran caras y su novedad generaba estragos en el sistema eléctrico por su intermitencia. Eso ha cambiado: en los últimos once años los costos de generación eólica han caído 70% y de solar 89%. La intermitencia se controla ahora por avanzados sistemas de despacho y redes de transmisión inteligentes. La eficiencia también ha mejorado.

Sería un error destruir la industria de energías renovables en México por la existencia de pocos contratos caros, antiguos, que vienen de etapas tecnológicas y jurídicas anteriores.

Todo empezó en La Venta, Oaxaca. Ahí CFE estableció un pequeño parque eólico de prueba en 1994, al cual le agregó cinco parques más en 2007, para un total de 84MW, el 0.1% del sistema nacional. Los precios actuales de generación de La Venta son superiores a $1,500 pesos/MWhr.

Entre 2009-2012, la CFE contrató energía a Productores Independientes de Energía (PIE’s) en Oaxaca, a través de seis parques eólicos de 102MW cada uno. Sus precios actuales fluctúan entre $1,200 y $2,600 pesos/MWhr y generan menos del 0.8% del sistema eléctrico nacional. Dichos parques se despachan primero por ser energía intermitente, a pesar de sus precios variables, y por ello han sido cuestionados.

En contraste, los nuevos parques eólicos consecuentes con las Subastas Renovables 2015, 2016 y 2017 tienen un precio promedio de 500 pesos/MWhr. Estos nuevos parques superarán en tamaño, 1,093MW, a la contribución eólica del modelo previo a la Reforma Energética.

Los parques solares consecuentes con la Reforma Energética producen energía en promedio a $480 pesos/MWhr. Los 67 parques nuevos, y los 16 que están en construcción, le suman 6,600MW al sistema. El crecimiento de la industria solar en México ha sido exponencial en cinco años y ofrece los precios más bajos en registro.

Por ley, la energía eléctrica que producen los antiguos parques eólicos de CFE y sus contratos PIE’s, así como los parques nuevos de las Subastas Renovables, se destinan a los consumidores domésticos del país. Así, la entrada en operación de las centrales eólicas y solares provenientes de las subastas ayuda a bajar el costo promedio de las pocas centrales eólicas del pasado.

Parecería que para resolver el problema del diferencial de precios de los PIE’s eólicos contratados hace una década por la CFE, se ha emitido un cambio de política eléctrica que genera incertidumbre en toda la industria renovable.

La energía que no se incorpora al sistema no se puede vender. El CENACE tiene la llave del despacho eléctrico pero ha cerrado el candado. El mercado eléctrico operaba bajo un principio noble: la energía más barata se despacha primero. Un cambio en las reglas del juego ha creado incertidumbre sobre el nuevo orden del despacho y ha puesto en riesgo a permisionarios de parques antiguos, de nuevos y de los que se construyan (o no) hacia adelante.

Un dato importante: las Subastas Renovables fueron reconocidas internacionalmente por su transparencia y competitividad. En los parques consecuentes no hay dinero público invertido. Se paga por la energía hasta que se entrega. El riesgo de construcción, pruebas y puesta en operación va por cuenta del privado. Los compromisos medioambientales en la Ley y en el Acuerdo de París sólo se podrán honrar con más parques solares y eólicos.

La energía más cara es la que no se tiene. El cumplimiento pleno al Estado de Derecho, nacional e internacional, es vital en el sector energético que requiere honrar contratos de 15 a 25 años para dar certidumbre a las inversiones. De no resolverse con diálogo el impasse actual, los efectos negativos se sentirán de inmediato.

Sin inversión privada en renovables, sólo existen en el horizonte los proyectos públicos de generación fósil que promueve atinadamente CFEnergía. Pero no serán suficientes para atender la creciente demanda eléctrica de 2023 al 2030; además se requiere un extenso programa de inversión en líneas de transmisión para darle mayor confiabilidad al sistema. Esa es una actividad exclusiva de CFE y la CRE le debe autorizar tarifas para recuperar la inversión.

En la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados analizamos con pasión estos temas. Todos estamos a favor de un sistema eléctrico soberano; pero no se dará si por falta de inversión, pública y privada, el país enfrenta en el futuro desabastos eléctricos, fallas en la red y apagones. De la certeza en las nuevas reglas del juego dependerá que el país, pasada la pandemia, tenga luz para crecer.

Sin renunciar a ideologías, ni convicciones, lo razonable es identificar cuáles son los verdaderos problemas a resolver y su justa magnitud.

El autor es Diputado Federal, Secretario de la Comisión de Energía y ex Director General de la CFE. @EnriqueOchoaR