PASIÓN POR CORRER / CELEBRA, CORRE Y DISFRUTA #MartesDeColumnas @ayalaross1 en @elheraldo_mx
La ciencia del deporte también lo dice.
Diciembre tiene esos días en los que la cobija pesa más que la culpa por no pararnos a correr. Aunque el cuerpo quiere moverse y pide su dosis de kilómetros, el espíritu de la Navidad nos llama a tomarnos una pausa permisiva que toma forma de desvelada, posada, brindis, viaje, vacación y algún que otro exceso. Semanas en las que muchos corredores entramos en crisis: “¿Cuánto debo entrenar? Si descanso, ¿perderé todo lo ganado durante meses?”.
La ciencia del deporte también lo dice. En ciertos casos, “es mejor poco a nada”. Se trata de ser estratégico y entender que un entrenamiento reducido, pero presente, mantiene muchas de las adaptaciones y el rendimiento mejor que no hacer nada. Entrenar menos y mantenerte casi igual. Salir unas tres veces por semana durante 20 o 30 minutos es suficiente y mucho mejor que no correr o que salir un solo día y hacer una carrera muy larga. ¿Por qué? Porque fisiológicamente es mejor y más sencillo mantener el hábito que comenzar de cero.
¿Y el frío? Las mañanas heladas y oscuras de diciembre y enero desalientan hasta al corredor más disciplinado, pero lo cierto es que si nos abrigamos de manera adecuada, correr en el frío puede convertirse en una buena experiencia. Está comprobado que entrenar en temperaturas de entre 8 y hasta 14 grados centígrados ayuda a tener un mejor rendimiento, y esto es porque el cuerpo no tiene que gastar tanta energía en termorregularse.
Un error que cometemos todos es vestirnos para la temperatura que hace antes de empezar a correr, no para la que sentirás una vez que comiences a correr y entres en calor. Aquí entra la famosa, pero no por todos conocida, regla de la suma de los 10 grados: vístete como si hiciera 10 grados más de lo que marca el termómetro. Por ejemplo, si afuera hace 5 grados, entonces cúbrete como si hicieran 15 grados centígrados y asegúrate de hacer tus ejercicios de movilidad y calistenia antes de salir de casa.
Para muchos, este mes también implica viajar y, por lo tanto, cambiar los lugares en donde habitualmente corremos. El tiempo, además, es limitado y ya sea que usemos caminadoras o exploremos rutas desconocidas, lo que recomiendo es entrenar por tiempo y no por distancia. Es mejor trotar unos 30 minutos que ponerte un objetivo de 5 kilómetros. Aprovecha para darte una escapadita para despejar la cabeza y recordar que, una vez que termines tu entrenamiento, regresarás con la familia sintiéndote bendecido y más feliz.
Y es que obsesionarse en estos días con los planes estrictos no tiene sentido. Son días de saborear el aquí y el ahora, de salir a trotar y contemplar al mundo con calma para poder terminar el año con buenas sensaciones. Celebremos el milagro de estar vivos y de que haya gente que nos quiera. Felices fiestas a todos, que nos encontraremos aquí en enero con más y renovada pasión por correr.
POR ROSSANA AYALA









