PASIÓN POR CORRER / DE MEDALLAS Y NARANJAS #JuevesDeMasColumnas @ayalaross1 en @elheraldo_mx

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

La World Athletics le otorgó la Etiqueta Platino, el máximo reconocimiento de certificación para maratones.

Se cuenta que el arquitecto danés Jørn Utzon, después de meses frustrado por no encontrar una solución estructural para las cubiertas del Sydney Opera House, finalmente lo logró en un arrebato de inspiración mientras pelaba una naranja. Lo cierto es que este lugar que alberga teatros, salas de conciertos y espacios culturales, ícono de Australia y Patrimonio de la Humanidad, será el escenario para los 35 mil corredores, que después de correr 42.195 kilómetros, cruzarán la meta de un maratón que marcará un nuevo capítulo en la historia del running.

Y es que el próximo 31 de agosto, el Maratón de Sídney se convertirá en el séptimo “major”, integrándose al circuito de los Maratones Mayores de Boston, Chicago, Nueva York, Londres, Tokio y Berlín, además de los de Ciudad del Cabo y Shanghái, que están próximos a integrarse para llegar a ser 9 en total. Todo esto no habla de otra cosa más que del apabullante crecimiento y del interés de la comunidad de corredores para participar en estos eventos, además de la gran derrama económica que dejan.

El Maratón de Chicago, por ejemplo, generó en 2024 un impacto récord de 390 millones de dólares para el área metropolitana, por concepto de viajes, inscripciones, turismo, hoteles, restaurantes y sectores minoristas, lo que significó un incremento del 22 por ciento con respecto a 2023. La suma total de corredores inscritos en los seis maratones el año pasado fue de 277 mil, sin contar los miles que quedaron fuera por falta de cupo, y esto nos da también una idea de por qué una ciudad invierte tanto para formar parte de este selecto circuito mayor.

El Maratón de Sídney se corre desde el año 2000. Fue creado para los Juegos Olímpicos de ese año. La World Athletics le otorgó la Etiqueta Platino, el máximo reconocimiento de certificación para maratones. Sin embargo, su verdadera transformación en World Marathon Major comenzó en 2022, cuando Abbott, el principal patrocinador, lo nombró evento candidato: se modificó el recorrido para hacerlo más rápido y escénico, además de cumplir con estrictos criterios de organización y sostenibilidad. En su edición 2024, más de 20 mil corredores cruzaron la meta y obtuvo más 79 mil solicitudes para este año. Se estima que generará alrededor de 25 millones de dólares en impacto económico por turismo deportivo.

La mala noticia para los corredores es que, aún siendo Sídney el Séptimo Major, no habrá una medalla de siete estrellas para quienes hayan completado los seis maratones originales y corran ahora su maratón número siete del circuito. Como está programado que el Maratón de Ciudad del Cabo sea parte de esta liga en 2026 y el de Shanghái en 2027, será hasta entonces cuando se entreguen las primeras Medallas de Nueve Estrellas.

Lo bueno es que ahora, con siete carreras a elegir y dos más en ciernes, los corredores tendrán más oportunidades y nuevos destinos para desafiarse y vivir nuevas experiencias, siempre y cuando el bolsillo, el tiempo y la capacidad física se los permita. Y tal vez también pelen y disfruten una naranja, mientras descansan en algún lugar de la explanada del Sydney Opera House.

POR ROSSANA AYALA

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