PASIÓN POR CORRER / LA GUÍA EQUIVOCADA #JuevesDeMasColumnas @ayalaross1 en @elheraldo_mx

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

Y es que los ejemplos negativos son a veces más convincentes que los positivos, porque nos alertan. Demuestran lo fácil que uno puede ser víctima de engaños.

La vida nos demuestra, sobre todo cuando ya somos un poco mayores, que podemos aprender mucho no sólo de las buenas experiencias, sino de las malas, porque nos enseñan todo lo que no debemos hacer. Si hablamos de correr, la lista de vivencias extrapolables a lecciones sobre la naturaleza humana puede ser infinita, pero quisiera aterrizar y compartir algunas de mis malas experiencias y tropiezos con entrenadores, cuyos nombres prefiero no mencionar, pero que dejaron algunas lecciones vitales.

Los ejemplos negativos son a veces más convincentes que los positivos, porque nos alertan. Demuestran lo fácil que uno puede ser víctima de engaños. Hace años padecí a un entrenador que me trataba como soldado que se prepara para el combate. Nos ponía a competir, sin tomar en cuenta edad, habilidades o la historia deportiva de cada miembro del grupo. Imponía por igual ejercicios de fuerza, velocidad y resistencia. Minimizaba el dolor: “Si no duele, no sirve, ya se te pasará”. “Las cuestas son para valientes”, decía. Terminaba cada sesión agotada y me presentaba al día siguiente sin haber recuperado.

Si algo no salía bien, yo era responsable. Usaba la burla o la humillación para motivarnos. En ese lapso aprendí que un buen entrenador asume que el trabajo, los resultados y las consecuencias son compartidas. No hay una línea de poder. No es tu líder espiritual, tu padre o tu niñero. Se adapta y cambia el entrenamiento según tus circunstancias. Te enseña a construir hábitos, trabaja contigo paso a paso y te habla de descanso y paciencia con la misma pasión que de fuerza y disciplina.

Hay otros que cruzan líneas que no deberían existir: el acoso. Se esconden tras la autoridad para normalizar comentarios o insinuaciones. Este coach, que conocí en donde entreno, se presentaba como corredor de mucha experiencia, decía haber corrido más de 30 maratones y que, además, era fisioterapeuta. No faltaba quien le dijera: “Oye pues a mí me duele la rodilla”. Se ofrecía a dar terapia gratuita en lo oscurito. El hombre fue denunciado por un grupo de corredoras. Un buen entrenador nunca debe hacerte sentir incómoda con contactos físicos no solicitados, ni con mensajes fuera de horario y contexto.

Otra mala experiencia fue con el típico que envía el mismo entrenamiento a todo el grupo y no explica el porqué de cada sesión.

¿Qué me pasó? Fue el periodo en que sufrí más lesiones. Y es que un atleta obediente y disciplinado es su mejor cliente. No saber o no entender sobre la fisiología básica del corredor te hace un atleta frágil. Muchos entrenadores se aprovechan de la falta de conocimientos de sus alumnos para no hacer bien su trabajo. La información es nuestra mejor defensa.

Al hablar de mi experiencia no pretendo desacreditar esta disciplina; al contrario, es una forma de cuidarla. Por fortuna abundan los profesionales, dispuestos a ayudarte. Es un servicio que pagas y mereces recibir lo mejor. Así que siempre pregunta, exige respeto y calidad. Aprender a identificar una mala guía te convierte también en un mejor corredor.

POR ROSSANA AYALA

@AYALAROSS1