PASIÓN POR CORRER / MARATÓN “PAINANI” #MartesDeColumnas @ayalaross1 en @elheraldo_mx

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

El trabajo de Painani, que significa el que corre veloz, era honor reservado a jóvenes de la nobleza con cultura y una gran capacidad física, que desde niños entrenaban para ser ágiles, rápidos y fuertes.

En su “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”, Bernal Díaz del Castillo menciona que en el mundo Náhuatl, en la Gran Tenochtitlán, había unos hombres llamados painanis, seres humanos cuyas extraordinarias habilidades para correr no solo eran útiles para llevar noticias de guerra o paz, también se encargaban de hacer llegar a la mesa del Palacio el pescado fresco y las frutas tropicales del Golfo, o el hielo de montañas y volcanes.

El trabajo de Painani, que significa el que corre veloz, era honor reservado a jóvenes de la nobleza con cultura y una gran capacidad física, que desde niños entrenaban para ser ágiles, rápidos y fuertes. Se les hacía caminar, saltar y correr. Debían conocer caminos y atajos del territorio de la Triple Alianza (Tenochtitlán, Texcoco y Tacuba). Corrían día y noche, atravesaban a nado ríos, escalaban montañas y pasaban distintos climas y latitudes.

Para ser elegidos entre los más ligeros corredores, cada año, en el mes de panquetzalitztli, se celebraba la fiesta del mensajero del dios de la guerra y se hacían competencias. Los vencedores encarnaban entonces al dios Páinan. En tiempos de guerra llevaban las noticias de los sucesos ocurridos en las batallas hasta la Gran Tenochtitlán. Si el parte que llevaban era de victoria, corrían con el cabello recogido con un listón rojo; si por el contrario las noticias eran de derrota de las tropas mexicas, su cabello iba suelto y enmarañado, en señal de vergüenza.

Al morir eran honrados como Páinan, el dios mensajero de Huitzilopochtli y eran ataviados con los ornamentos de la deidad. Se hacía una larga procesión, en la que todos corrían detrás del cuerpo. Esto representaba la velocidad que se necesita para resistir a los enemigos. Así llevaban al painani muerto, en una última carrera, a la región de los descarnados. Quizás sin su incansable trasiego y su correr constante, la historia de México sería distinta a como hoy la conocemos.

La semana pasada, se presentaron las medallas de Finalista del Medio Maratón y el Maratón de la Ciudad de México 2025, que se correrán el 13 de julio y 31 de agosto respectivamente. Según los organizadores, el diseño de las medallas conmemora los 700 años de la fundación de la antigua Tenochtitlan y están inspiradas precisamente en los painanis. En la medalla del Medio Maratón se destaca la imagen de un quetzal, mientras que la del Maratón replica el rostro de Cihuacóatl, deidad de la mitología mexica conocida como la “Mujer Serpiente”, asociada al parto, la fertilidad y la guerra.

Lo que más perdura de lo que un corredor recibe de una carrera es su medalla, por el logro que significa, por la calidad y el mensaje de la misma. Esperemos que con este nuevo diseño los organizadores logren su objetivo de “proyectar las raíces más profundas de la mexicanidad” e inspiren a los miles de corredores participantes para sacar “el painani” que llevan dentro.

POR ROSSANA AYALA