PASIÓN POR CORRER / TAN LIBRES Y TAN FUERTES #MartesDeColumnas @ayalaross1 en @elheraldo_mx
Basta con observar calles, parques y avenidas, a cualquier hora, para darnos cuenta de que la difusión sobre los beneficios para la salud y la longevidad de los deportes de resistencia; además del uso de las nuevas tecnologías.
Si fuera sólo una cuestión de practicar un deporte, de realizar una actividad recreativa o una pasión, no se explicaría cómo el correr se ha convertido en un fenómeno mundial. Miles de corredores, de todas las edades, abarrotan cada fin de semana las líneas de salida de carreras en todas las distancias. De este universo, son los atletas mayores de 50 años quienes están demostrando que la edad no determina la capacidad de franquear barreras y superar límites.
Basta con observar calles, parques y avenidas, a cualquier hora, para darnos cuenta de que la difusión sobre los beneficios para la salud y la longevidad de los deportes de resistencia; además del uso de las nuevas tecnologías, han motivado a muchos veteranos a empezar o seguir compitiendo a edades en las que creían que ya no serían capaces de hacerlo.
Según un artículo publicado por Runner’s World, la edad promedio de los corredores que han completado los seis maratones Majors (Boston, Londres, Berlín, Chicago, Nueva York y Tokio) es de 50 años. Estadísticas sobre participación en las categorías máster o veteranos en los 21 y 42 kilómetros demuestran que la práctica de la carrera de larga distancia no es un privilegio exclusivo de los jóvenes.
La clave consiste en estar abiertos al cambio y dispuestos a adaptarnos a la realidad de que la edad nos presenta. Un estudio publicado en el portal Dialnet bajo el nombre de Beneficios y riesgos de la carrera de resistencia en corredores mayores asegura que, a pesar de que los beneficios de este deporte superan siempre a los riesgos, más del 60 por ciento de los corredores mayores sufre lesiones todos los años, en muchos casos asociadas con el volumen de entrenamiento.
La razón de lo anterior es sencilla: las fibras musculares disminuyen en cantidad y se acortan con el paso de los años. La generación de fibras y la reconstrucción muscular es más lenta con la edad. Eso hace que las lesiones microscópicas provocadas en el entrenamiento tarden más en sanar, por lo que, si el corredor veterano se excede en la frecuencia de sus entrenamientos, estará más expuesto a sufrir lesiones.
Lo fundamental, si tienes más de 50 años, es asegurarte de que el plan de entrenamiento dedique la suficiente atención a la recuperación, y recordar que es uno quien mejor puede evaluar la respuesta de nuestro cuerpo al tipo y frecuencia del esfuerzo. A medida que se avanza en edad, las adaptaciones y el descanso son lo más importante dentro de la planeación.
Lo cierto es que no todo el mundo puede o quiere correr un maratón a los 80 años. Lo que sí deseamos, unánimemente, es llegar a esa edad y ser independientes: poder sentarnos y levantarnos sin ayuda, subir y bajar escaleras sin que nos tiemblen las piernas o cargar las bolsas del súper sin hacernos daño. Y es que, si no nos ejercitamos, perderemos fuerza sin darnos cuenta. Hay que asumirlo: el cuerpo cambia con la edad, pero podemos tomar todas las precauciones para que, llegado el momento, la vida no nos asuste y podamos seguir disfrutándola, tan libres y tan fuertes como nos sea posible.
POR ROSSANA AYALA









