PASIÓN POR CORRER / UN RÉCORD SIN GLORIA #MartesDeColumnas @ayalaross1 en @elheraldo_mx

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

Si la World Athletics no se adapta a estos cambios y establece claramente sus reglas, es muy probable que con el tiempo esta máxima autoridad pierda credibilidad.

Hace un año todo era perfecto para Jacob Kiplimo en la línea de salida del medio Maratón de Barcelona: una mañana fresca, sin viento, el circuito ideal para romper una marca, el auto eléctrico con una gran pantalla y reloj, que no solo le abriría el paso cinco metros por delante, también le marcaría el ritmo y le proporciona protección aerodinámica, y un corazón y unas piernas con tanta energía que el ugandés batió el récord mundial con un asombroso tiempo de 56 minutos y 46 segundos, que nos dejó pasmados a todos.

La carrera fue espectacular. Corrió la mayor parte del tiempo en solitario. Dejó atrás a su “libre humana” a partir del tercer kilómetro, cruzó los primeros 5 kilómetros en 13 minutos y 34 segundos y los 10 en 26 minutos y 56 segundos. Cruzó la meta cincuenta segundos por debajo del 57:30 que el atleta etíope Jomif Kejelcha tenía como récord mundial en Valencia 2024. Ahora, un año después, la plusmarca de Kiplimo ha generado controversia en el mundo del atletismo: la semana pasada la World Athletics decidió no considerarla récord mundial, “porque en algunas partes de la prueba, Kiplimo corría muy cerca del carro guía que lideraba la carrera, beneficiándose con una posible ventaja al romper la resistencia del viento”.

Aunque la homologación por parte de World Athletics de la plusmarca conseguida en esas condiciones nunca estuvo asegurada, el organismo rector del atletismo tardó un año en invalidarla, bajo argumentos hasta cierto punto poco objetivos. Ante la decisión, los organizadores de la carrera barcelonesa protestaron mediante un comunicado: “Ninguna regla delimita a qué distancia debe situarse el coche de carrera respecto a la cabeza. Y el informe oficial del juez árbitro de World Athletics dice que el vehículo no benefició al atleta. Estudiaremos la documentación y, si se considera oportuno, se iniciarán las actuaciones necesarias para demostrar la validez de la marca”. Lo cierto es que este capítulo aún no termina.

Más allá de la ayuda del auto eléctrico con su pantalla contra el viento, la marca de Kiplimo y de todos los plusmarquistas es el resultado de la suma de muchos factores que hoy forman parte de un paquete de rendimiento elite que incluye el uso de la tecnología aplicada a los entrenamientos, la revolución de la nutrición y la placa de carbono en el calzado. Si la World Athletics no se adapta a estos cambios y establece claramente sus reglas, es muy probable que con el tiempo esta máxima autoridad pierda credibilidad.

Estamos ante una nueva era de la velocidad en el atletismo profesional. Toda la ciencia está en las pistas y los récords se seguirán rompiendo. No dudaría en que tal vez, en algún momento, la WA reconozca a Eliud Kipchoge como el primer atleta que ha corrido un maratón en menos de dos horas. Su tiempo de 1:59:40 nunca fue reconocido como récord mundial debido al uso de ayudas tecnológicas.

POR ROSSANA AYALA

@AYALAROSS1