PASIÓN POR CORRER / ¿Y DESPUÉS DEL MARATÓN? #JuevesDeMasColumnas @ayalaross1 en @elheraldo_mx
Algunos la llaman “tristeza del corredor”, “hartazgo de correr” o “runner´s blue”
Todo corredor que se ha enfrentado a una larga distancia como un maratón sabe que el dolor de los últimos kilómetros no cesa después de cruzar la meta: La rigidez muscular, el cansancio y el dolor en los ligamentos acompañan a la euforia corredora post maratón. Lo mismo sucede con la mente. Este tipo de pruebas deportivas de gran duración suelen también dejar su marca en el estado de ánimo del corredor y puede llegar a manifestarse como un súbito desamor por la carrera, una especie de tristeza difícil de describir, apatía o desilusión.
Algunos la llaman “tristeza del corredor”, “hartazgo de correr” o “runner´s blue”. Aunque no existe una definición formal del término en la literatura deportiva o médica, es utilizado y descrito de manera profunda y exacta por algunos escritores y corredores como Haruki Murakami, en su libro “De qué hablo cuando hablo de correr”: “Entre el correr y yo se había presentado esa época de hastío que les llega a muchos matrimonios. Esa época dominada por la desilusión de no ver recompensados suficientemente los esfuerzos y la sensación de bloqueo porque esa puerta que debería estar abierta se ha cerrado irremisiblemente en algún momento. Denominé a eso runner’s blue, la tristeza del corredor”.
Es esa sensación incómoda que viene acompañada de la pregunta “¿Y ahora qué sigue? Y que Murakami conecta con el “runner’s blue”: Después de la exaltación, de la alegría del logro, viene un estado reflexivo, incluso sombrío. Lo cierto es que la gran mayoría de las veces esa “la melancolía” no es patológica y desaparece después de algunas semanas. Este vacío, “no es un fracaso, sino parte del ciclo”. “Igual que en la escritura o en la vida, la alegría y la melancolía se alternan, y correr es una forma de entrenar la mente para aceptar esos altibajos”, apunta el escritor japonés.
Para el estudio Post-race reactions: The emotional paradox of high performance and anxiety (BMC Sports Sci, 2024) se exploraron las experiencias emocionales en atletas después de una carrera de resistencia y se identificaron varias etapas: Euforia y bienestar tras terminar una carrera, sentimientos de vacío, agotamiento emocional y falta de motivación, especialmente después de pruebas largas como Ironman. Se concluyó que la caída abrupta de neurotransmisores como dopamina y endorfinas, entre otros factores, provocaron dichos estados y que la duración fue distinta para cada individuo.
Acabar un maratón es algo muy grande. Superados los 42.195 kilómetros los entrenamientos intensos terminan, y con ellos, el enfoque y la motivación generada, entonces, es común y esperado sentir un bajón emocional. La clave es mantener un plan de recuperación activo, conservar las rutinas saludables, encontrar nuevos objetivos deportivos y sobre todo buscar ayuda si sentimos que la apatía nos supera. Es importante entender también que no siempre se corre hacia la gloria, a veces se corre hacia el vacío, y allí también se aprende.
POR ROSSANA AYALA









