TRUMP EXIGE A GRANDES PETROLERAS INVERSION MÍNIMA DE 100 MIL MILLONES DE DOLARES EN VENEZUELA A CAMBIO DE SEGURIDAD PARA SUS EMPRESAS 

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

Yesenia Méndez era secretaria particular de Carlos Manzo y conservó el cargo luego del asesinato del alcalde de Uruapan.

Donald Trump y los líderes mundiales del negocio petrolero han trazado este viernes en una cumbre en la Casa Blanca los próximos pasos de la ‘operación Venezuela’. Cómo y cuándo Estados Unidos, de la mano de grandes petroleras afines, reactivará la industria del crudo venezolana, que desde la ofensiva militar de la semana pasada se encuentra bajo el control total de Washington.

El presidente estadounidense comenzó la reunión anunciando un plan “para que nuestras gigantes petroleras gasten al menos 100.000 millones de sus propios dólares, no del Gobierno” en reactivar la maltrecha industria venezolana del crudo, unos 92.000 millones de euros. “No necesitan dinero público, pero sí protección del Gobierno y seguridad de que recuperarán su inversión y obtendrán un retorno muy bueno”, enfatizó.

Es decir, Trump garantizó a las empresas que sus operaciones en Venezuela serán rentables, aunque no concretó cómo, y les aseguró que contarán con seguridad jurídica para explotar las reservas del país.

El presidente aseguró además que la producción venezolana podría comenzar a comercializarse de inmediato, con un acuerdo para que Estados Unidos comience a refinar y vender hasta 50 millones de barriles de crudo venezolano. “Esto continuará indefinidamente. Todo está listo para hacerlo”, añadió, ensalzando la calidad del crudo venezolano. “Es un petróleo pesado, muy bueno, fantástico para ciertas cosas como el asfalto de carreteras”, describió.

A la reunión fueron convocados gigantes patrios como Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Continental Resources, Halliburton, HKN Energy, Valero Energy, Marathon Oil, Aspect Holdings, Tallgrass, Raisa y Hilcorp. Y algunas de las mayores petroleras europeas: la española Repsol, la británica Shell, Vitol (Países Bajos), Eni (Italia) y Trafigura (Suiza). Trump ensalzó a sus ejecutivos como “los mejores hombres y mujeres del petróleo en el mundo”, y enfatizó la urgencia y el potencial económico de la operación.

Repsol, preparada para triplicar producción
El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, recordó en la cumbre el “compromiso” de la empresa española en el país, donde produce el gas que garantiza el suministro eléctrico de los venezolanos. “Estamos preparados para invertir más en Venezuela. Producimos 45.000 barriles equivalentes de petróleo al día. Estamos preparados para triplicarlo en dos o tres años, siguiendo sus recomendaciones, si existe el marco legal y comercial que respalde ese crecimiento”, resaltó. Por su parte, Darren Woods, primer ejecutivo de Exxon, una de las mayores petroleras del país, se mostró escéptico y pidió «cambios significativos» y garantías a largo plazo.

“Todas las compañías aquí serán socios valiosos para devolverle la vida a la nación de Venezuela, restaurar su economía y generar gran riqueza para sus empresas, para su gente y también para el pueblo estadounidense. Si alguien no quiere participar, tengo 25 personas dispuestas a tomar su lugar”, sugirió Trump.

El plan es que la producción venezolana vaya escalando por fases. El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, explicó que, en un primer momento, el incremento de actividad beneficiará a las empresas que «ya están allí», cuya operativa se ha visto frenada por las sanciones de Washington. En este grupo entraría Chevron, que hasta entrado 2025 pudo exportar unos 250.000 barriles diarios desde ese país a sus refinerías en Texas gracias a una licencia especial. También Repsol (cuya exposición patrimonial al país asciende a 330 millones) o Eni. Las dos firmas europeas, cuando EEUU se lo ha permitido, han cobrado en barriles de petróleo parte de la histórica y millonaria deuda que Caracas ha contraído con ellas.

Venezuela envió una delegación a Washington para participar en la reunión, compuesta por el excanciller Félix Plasencia, los viceministros Raúl LiCausi y Andrea Corao, y el embajador Ramón Maniglia. Su misión era realizar «evaluaciones técnicas y logísticas inherentes a la función diplomática», una muestra clara de la nueva actitud del gobierno de Delcy Rodríguez, que defendió «enfrentar esta agresión por la vía diplomática» en un comunicado.

FACTURA MILMILLONARIA
Venezuela tiene la quinta parte de las reservas mundiales de petróleo probadas, sí, pero su crudo es tan pesado y difícil de procesar (aunque hay algunas refinerías en Texas y Louisiana que serían capaces de hacerlo) que explotarlas masivamente, como pretende Trump, resulta extremadamente caro. Además, el aprovechamiento del llamado Cinturón de Orinoco, donde se acumula la reserva más grande de crudo extrapesado del planeta, es extremadamente compleja a nivel geológico. Para completar, tras años de falta de inversión y abandono, buena parte de la infraestructura petrolífera del país, de los oleoductos a los almacenamientos, se está resquebrajando.

De acuerdo con la consultora especializada Rystad Energy, solo para mantener el ritmo actual de producción habrá que movilizar 52.000 millones de dólares en Venezuela hasta 2040. Volver a los niveles de actividad de los años 90, requeriría una inversión de más de 180.000 millones en el periodo.

En un momento en el que el mercado petrolero está sobreofertado, y con el precio del barril a la baja, existen pocos incentivos para que las energéticas (y sus accionistas) movilicen por su cuenta el dineral que requiere el plan de Trump, cuyo objetivo es extraer de Venezuela los máximos barriles en el menor tiempo posible. De cómo se concreten las buenas palabras de Trump dependerá el apoyo real de los reyes del crudo a la intervención en Venezuela.