UN GRITO MUY RARITO / FABIOLA DÍAZ DE LEÓN @escdesenoritas ESCUELA DE SEÑORITAS #JuevesDeMasColumnas

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

Este año de 2021 el gobierno de México anunció que sería el año de la Independencia ya que se conmemoran 211 años de que se diera lo que se conoce como la 1ª transformación. Por si fuera poco, se anunciaron 15 celebraciones más, entre ellas, los 700 años de la fundación de Tenochtitlán, el final de la guerra de castas y muchas más.

Debería ser, de acuerdo a lo planeado, todo un año de celebraciones a la mitad del sexenio obradorista. La fiesta mayor siempre será la celebración del grito de dolores, o el grito de independencia.

El 15 por la noche el Zócalo estuvo lleno de color, multimedia, música, fuegos artificiales, iluminación y decoración de toda la plaza, El presidente y su esposa en el histórico balcón y la plancha vacía. Hubo la gran ausencia del pueblo por primera vez en más de cientos de años. Todo justificado por la pandemia que estamos viviendo y que, gracias a la tecnología, el tradicional grito sería virtual en la plaza principal del país.

También hubo otras peculiaridades como agregar al presidente a la lista de héroes de la independencia en Estambul o a Claudia Sheinbaum en una alcaldía. Por lo visto la lista está creciendo y no es de extrañar que suceda. La 4ª transformación tiene una debilidad por la historia y la reescribe sobre la marcha en primera persona. El bicentenario de la independencia tocó durante el sexenio de Calderón. La fundación de Tenochtitlán, según los pueblos originarios del valle de México, cumpliría 700 años en el verano del 2025. Pero ¿para qué esperar tanto? Se puede conmemorar lo que sea cuando sea. Sólo faltó celebrar los 500 años de la morenita del Tepeyac para que de 2031 quedara en el 2021. Igual de ella tomaron el nombre.

Hubo grito y hubo mucha fiesta y, por primera vez, todo el pueblo estuvo invitado a vivirlo exclusivamente desde la comodidad de sus casas. El presidente, tan dado a codearse con todos y a convocar multitudes, se contuvo y celebró el grito ante una plancha completamente vacía. Un grito mediático desde un palacio en nombre del pueblo al que no le fue permitido asistir. Diría mi difunto padre que este grito fue más raro que un perro verde.