365 DÍAS / LEVANTAR LA ESTATUA DE CALDERÓN ES UNA OBLIGACIÓN #Domingueando @CiroGómezL EN @Excelsior

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

Uno de esos personajes inventados para tratar de perjudicar a periodistas —llevan ocho años sin conseguirlo, allá ellos—, le preguntó en la mañanera del jueves a la presidenta Sheinbaum si había una instrucción suya de dañar a Felipe Calderón.

El personaje me aludió y concluyó la pregunta con algo que, en efecto, he repetido: para mí es inexplicable, atroz, que la Presidenta consienta que la estatua del expresidente de México permanezca tirada en el piso del Centro Cultural Los Pinos. Porque ahí está: 14 meses, abandonada, pudriéndose.

La Presidenta no quiso responderle, pero no ocultó su encono con el panista al que detesta, el que les ganó la elección de 2006. Lo descalificó con el epíteto de costumbre: un traidor que dejó una estela de muertes —traidor y asesino—. “Ese es su legado”, concluyó.

Podría parecerme un embate impropio de una estadista que predica el respeto y el humanismo, pero ese no ha sido el punto de mi crítica. Me he concentrado en la responsabilidad pública.

La estatua se encuentra dentro de un espacio cuyo cuidado corresponde a la Secretaría de Cultura del gobierno federal. Por eso, lo que ocurre es una barbaridad.

El gobierno no es dueño de Los Pinos ni del patrimonio que ahí se resguarda. Maltratar así la estatua constituye un abandono inadmisible de responsabilidades. Un desprecio por lo público. Sólo por eso tendrían que haberla levantado hace mucho tiempo. Es su obligación. Y una obligación incumplida es una falta que no puede justificarse con parloteos que suenan a machismo justiciero.