ADIÓS SUPERPESO, GANADORES Y PERDEDORES #MartesDeColumnas @joseyuste en @Excelsior

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

El superpeso no soportó la primera sacudida de las tasas de interés de la FED. Desde el 16 de septiembre, fecha en que la Reserva Federal elevó sus tasas un cuarto de punto, para dejarla en un rango de entre 3.75% y 4%, el peso mexicano empezó a caer.

AFECTÓ QUE BANXICO SE HAYA DESACOPLADO DE LA FED

Para algunos inversionistas, todavía quedaba la esperanza de un alza en las tasas del Banco de México. Pero el banco central mexicano fue claro: no veía problema inflacionario y, por lo tanto, mantuvo su tasa en 6.50%. No la elevó.

Y sí hubo un cambio en el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos, donde los rendimientos ofrecidos en pesos mexicanos fueron menores a los otorgados hace apenas 15 días. Esto llevó al peso mexicano a perder fuertemente frente al dólar. En dos semanas, nuestra moneda se depreció. De estar cotizándose en 16.90 pasó a tocar los 18 pesos por dólar. Sólo en dos semanas.

SE ACABÓ LA FIESTA DEL CARRY TRADE

Ahora, debemos decirlo, el nuevo nivel de tipo de cambio, de alrededor de los 18 pesos por dólar, es más acorde con la realidad. Incluso se siente cierto alivio de ya no tener al superpeso, que, como sabemos, estaba inflado por las circunstancias: una atractiva tasa en México y un debilitamiento mundial del dólar.

Esto permitió el famoso carry trade, donde se adquiría financiamiento en países con tasas bajas (como Japón), y se invertía en México con tasas elevadas. Esto fortalecía al peso mexicano. Pero hasta Japón elevó su tasa. Y el superpeso se derrumbó.

REMESAS: VIENEN TIEMPOS MEJORES

Con el nuevo nivel del tipo de cambio, más realista, desde luego hay ganadores y perdedores. Los ganadores son quienes van a recibir más por sus dólares.

Comencemos por quienes reciben remesas. Con un dólar más fuerte, reciben más pesos por cada dólar. El año pasado entraron 64 mil mdd por remesas. En julio, el monto promedio recibido por remesa, por familia, fue de 426 dólares. Cuando lo cambien a pesos mexicanos, tendrán un monto mayor.

EXPORTADORES: YA LES IBA BIEN

Habrá otro ganador, el sector exportador. De por sí las exportaciones siguieron aumentando por el impulso de la inteligencia artificial. Exportaciones electrónicas dominaron 90% de las ventas al exterior en agosto, y eso con un peso fuerte. Ahora con un peso más competitivo, los exportadores recibirán más por sus ventas en dólares.

TURISMO: MÉXICO MÁS ACCESIBLE

El otro ganador será el sector turístico. El sector turístico, después del Mundial de Futbol, se vino para abajo. Un peso fuerte hacía más caro al país, influyendo en la menor llegada de turistas estadunidenses. El tipo de cambio ayudará a voltear a ver a México, pero no lo es todo, también falta la promoción de la marca país. Ya veremos.

PIERDEN IMPORTADORES

Y también habrá perdedores. Un perdedor claro será el sector importador. Con un dólar más caro las importaciones serán más costosas. Importaciones, por ejemplo, de manufacturas como ropa tendrán que reetiquetarse. Vendrán más caras. Y ni se diga las importaciones de la industria.

CUIDADO CON INFLACIÓN

El problema pueden ser las importaciones. Porque las importaciones más caras pueden presionar al alza la estructura de costos y los precios finales. Serán un incentivo inflacionario, que el Banco de México deberá tener bajo monitor.

EBRARD, DE WASHINGTON A MILWAUKEE

Quienes siguen acumulando puntos de cliente frecuente en aerolíneas son Marcelo Ebrard y Luis Rosendo Gutiérrez, secretario y subsecretario de Economía, que están en donde deben estar: en Washington, y esta semana viajan a Milwaukee, donde se llevará la Cumbre Ministerial de Comercio del G20. Y es organizada ni más ni menos que por Jamieson Greer, el representante comercial de EU, con quien Ebrard ha estado negociando. Hasta el momento no ha habido una cuarta ronda de negociaciones del TMEC, pero de que se sigue negociando, ni lo dude. El gobierno mexicano necesita reducir los aranceles de la Sección 232, que le imponen 50% de arancel al acero y aluminio, así como 25% a las exportaciones automotrices mexicanas.

Y ahora que esos aranceles podrían desaparecer, hay una petición proteccionista por parte de las acereras estadunidenses, lo que es un verdadero descaro, porque México es deficitario en acero.