AGUIRRE Y LOS VIDEOS #Domingueando @beltrandelrio EN @Excelsior

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

El jueves 30 de julio, una semana antes de ser detenido por elementos de la Fiscalía General de la República, Ángel Aguirre Rivero, exgobernador de Guerrero, hizo unas declaraciones a medios locales después de celebrar una reunión con transportistas en Acapulco. Allí dijo que en distintos municipios del estado, las autoridades estaban entregadas al crimen organizado y que sería importante que el gobierno federal extendiera la Operación Enjambre a Guerrero.

“No hay que olvidar que Omar García Harfuch conoce muy bien lo que está pasando en Guerrero”, dijo Aguirre a los reporteros, como se puede escuchar en un video que se puede ver en el sitio web del periódico El Sur de Acapulco. “Él lo vivió en carne propia. Omar encabezó varios operativos cuando yo fui gobernador. Por lo tanto, si se implementara el Operativo Enjambre, estoy seguro que daría magníficos resultados porque el actual secretario de Seguridad tiene muchos elementos y conoce al dedillo la situación que se vive en el estado”.

El exmandatario estatal –hoy preso en el penal de máxima seguridad de El Altiplano y vinculado a proceso por la presunta destrucción de videos relacionados con el caso Ayotzinapa– hacía referencia al operativo interinstitucional mediante el cual se han investigado y desarticulado redes de corrupción que unían a autoridades municipales del Estado de México y de Morelos con el crimen organizado.

“Desafortunadamente, en muchos municipios las autoridades están bajo la tutela de la delincuencia organizada”, dice el exgobernador en el video, mientras en el fondo suena la canción Highway to Hell (carretera al infierno), de la banda AC/DC.

–¿Qué significa que los presidentes municipales estén bajo la tutela del crimen?

–Pues es muy grave, muy delicado. Primero porque parte de los programas, sobre todo de obras, ya no se aplican en los términos que debieran. ¿Por qué? Porque es del dominio público que un porcentaje se lo llevan ellos (los delincuentes).

–¿Entonces se requiere una purga, como se hizo en Morelos?

–Pues ese programa que se implementó en Morelos y el Estado de México, la Operación Enjambre, yo no sé por qué no se ha aplicado en Guerrero.

Puede ser una casualidad que una semana después de que Aguirre hizo estas declaraciones lo hayan apresado en la caseta de Tepotzotlán, Estado de México. Aunque, ya sabe usted, se dice que en política no existen las casualidades.Guerrero es el estado donde la alcaldesa de la capital, la morenista Norma Otilia Hernández, se reunió a desayunar con el líder de Los Ardillos, uno de los grupos criminales más importantes de la entidad, y donde mataron y decapitaron a su sucesor, Alejandro Arcos, quien había ganado Chilpancingo por la oposición. Sólo por mencionar un par de hechos.

El caso es que ahora el exgobernador de Guerrero está preso en El Altiplano, donde, casualmente, también está otro exmandatario estatal, el bajacaliforniano Ernesto Ruffo. Ambos, de la oposición. Un mal pensado podría decir que las detenciones de esos dos septuagenarios –por acusaciones que tendrán que sostenerse con pruebas, aunque ya sabemos lo plegada al poder que está ahora la justicia en México– son un intento del oficialismo de obtener algo que pueda usar en la próxima campaña electoral, pues en cuanto a resultados de gobierno no hay mucho que presumir. Pero eso lo dirá un mal pensado. Yo lo que digo es que los videos que presuntamente ordenó destruir Aguirre no debieron tener gran valor probatorio, pues la CNDH –cuando era independiente– ya se encargó de dilucidar todo lo que ocurrió esa noche de septiembre de 2014 frente al puente El Chipote, y unas imágenes mudas y a distancia no cambiarán lo que se sabe.

Lo que sí podría ayudar en lo sustancial –conocer el paradero de los normalistas– es que el gobierno cumpla cabalmente con aquella recomendación de la CNDH, de noviembre de 2018, y mande analizar en Innsbruck los 114 restos óseos recuperados del río San Juan y el basurero de Cocula. Quizá no lo hace porque se terminaría de revelar que la única verdad que existe sobre el paradero de los muchachos es, tristemente, la llamada “verdad histórica”.