DISNEY Y LA CENSURA #MartesDeColumnas @TereValeMX EN @heraldodemexico

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

Entrando al fondo de este asunto, resulta que Disney sostiene que la revisión no es realmente por una cuestión técnica o administrativa, sino una represalia por las decisiones editoriales de ABC.

Hace unos días nos enteramos de que The Walt Disney Company y la cadena de televisión ABC, en EUA, presentaron una demanda ante el Tribunal Federal del Distrito de Columbia en la que solicitan que un juez detenga una revisión extraordinaria y anticipada de las licencias de transmisión de ocho estaciones de televisión propiedad de ABC y que forman parte del grupo Disney. Estos permisos de transmisión normalmente no tendrían por qué revisarse sino hasta el 2028, pero la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones), la instancia regulatoria, ordenó iniciar el procedimiento anticipadamente, ¡Ah, caray! Según la agencia Reuters, la FCC no había hecho una revisión anticipada de este tipo en más de 50 años. ¡Qué raro!

Entrando al fondo de este asunto, resulta que Disney sostiene que la revisión no es realmente por una cuestión técnica o administrativa, sino una represalia por las decisiones editoriales de ABC. Parece ser que a Trump no le gustan las cosas que se dicen de él y de su administración en esta cadena.

La demanda dice que la administración Trump ha desarrollado una “retaliatory campaign” (una campaña de represalias) contra ABC porque “desaprueba” lo que ahí se transmite. Disney califica esta respuesta de la FCC como un ataque contra la libertad de expresión por parte del poder ejecutivo de su país. La demanda utiliza como evidencia de lo anterior las declaraciones públicas del presidente de EUA.

Trump ha pedido públicamente que se retiren las licencias a estaciones vinculadas con ABC y ha desaprobado abiertamente sus contenidos y a conductores de esta cadena, especialmente ha mostrado su desagrado ante Jimmy Kimmel o The View y, en general, ante la cobertura informativa que considera hostil a su gobierno. El problema volvió a intensificarse cuando ABC -entre otras cadenas como CNN- se negó a transmitir un discurso presidencial en horario estelar sobre la perspectiva de Trump ante las elecciones. Por cierto, hacer esta transmisión no era obligatorio.

El problema rápidamente se ha vinculado con la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense, que protege la libertad de expresión, así como la de prensa. Los medios de comunicación, en general, han mostrado rápidamente su rechazo a cualquier forma de censura como ésta. Por su parte, la FCC declaró que las emisoras tienen la obligación de operar en el “interés público” y que ellos solo se guiarán por “los hechos y la ley”. Disney responde que la verdadera motivación queda demostrada por la sucesión de amenazas de Trump, investigaciones regulatorias y acciones contra programas críticos.

El grupo Disney parece haber tomado una decisión que nada tiene que ver con negociar o ceder ante estas presiones. Valientemente decidió llevar al gobierno federal ante los tribunales e invocó directamente los ataques a la Primera Enmienda.

Este caso plantea una pregunta importante para los estadounidenses y para ciudadanos de otros países: ¿hasta dónde puede llegar un presidente al utilizar organismos reguladores para presionar a medios cuya política informativa no le gusta? Y otra pregunta esencial: cuándo el costo de criticar al poder se vuelve suficientemente alto ¿los medios comenzarán a autocensurarse?

Está difícil la cosa.