EN RIESGO LA UNIDAD DE MORENA EN MICHOACÁN #MartesDeColumnas @JuanMDeAnda EN @diario24horas
A menos de un mes de que la dirigencia nacional de Morena emita la convocatoria para definir a sus coordinadores de defensa de la transformación (futuros candidatos para la elección de 2027) en Michoacán las cosas no pintan muy bien; pues hay dos facciones que están enfrascadas en una lucha de poder por ver quién impone al abanderado en la elección intermedia.
Quienes conocen cómo se mueven los hilos en la entidad nos dicen que, por un lado está el actual gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, quien tiene una larga lista de incondicionales que impulsa para que alguno de ellos o ellas se quede con la nominación, aunque su delfín es Carlos Torres Piña, exsecretario de Gobierno y actual fiscal del estado.
Y en el otro bando se encuentra el senador Raúl Morón, quien ha levantado la mano para encabezar las encuestas y en reiteradas ocasiones ha encontrado una fuerte resistencia desde la casa de gobierno local.
Nos dicen que la rivalidad entre ambos cuadros políticos viene de antaño y se acentuó en 2021, cuando el actual mandatario estatal obtuvo la candidatura de Morena gracias a un error cometido por el Comité Ejecutivo Nacional, que no presentó en tiempo y forma los gastos de precampaña de Morón, quien se perfilaba para ser el abanderado de los guindas.
Y aunque fue el propio senador quien propuso a Ramírez Bedolla como su sustituto, una vez que llegó al cargo, nos comentan, no le volvió a tomar la llamada, y mucho menos lo ha recibido en la Casa de Gobierno.
Al interior de Morena en el estado hay voces que han llamado a la cordura a los dos políticos; sin embargo, los esfuerzos no han rendido frutos; y es que dicen que en un escenario de confrontación interna, el partido podría perder impulso y poner en riesgo el triunfo electoral en 2027.
Así las cosas en Michoacán.
RANGEL Y LA LÓGICA DE LA CONTINUIDAD
Existe en el debate político mexicano una tendencia a confundir renovación con mejora. Se asume que cambiar es progresar, que la llegada de nuevos cuadros implica necesariamente un avance. Morena, en su Congreso de mayo, decidió no caer en esa trampa.
La ratificación de Carolina Rangel como secretaria general del partido no es, como algunos quisieron leerlo, una señal de parálisis interna. Es, al contrario, la expresión de una racionalidad política que prioriza la eficiencia operativa sobre el recambio simbólico.
Y es que Morena gestiona hoy el proceso de afiliación y credencialización más ambicioso de su historia y ese proceso no admite curvas de aprendizaje. Admite ejecución.
La capacidad de Rangel para ejecutar no nació de la nada, pues está formada en la Ayudantía Presidencial durante el gobierno de López Obrador.
Es reconocida por la militancia histórica —la que construyó el partido antes de que fuera poder— y al mismo tiempo domina los instrumentos que hacen funcionar al partido ahora que el poder es una realidad cotidiana.
En esa doble condición reside su valor estratégico. No es irremplazable por capricho: es irremplazable porque reemplazarla en este momento costaría más de lo que cualquier renovación podría ofrecer.
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@JuanMDeAnda










