LA CAÍDA DE OTRO ÍDOLO DEL DEPORTE #Domingueando @beatrizpereyra EN @heraldodemexico
Pese a que los hechos no ocurrieron durante una competencia, sino durante una reunión de carácter privado en Tahití, en agosto pasado, la World Surf League (WSL).
En un instante, el surfista mexicano Alan Cleland Jr. pasó de ser un ídolo del deporte, el primero en representar a nuestro país en unos Juegos Olímpicos y en ser campeón mundial, a un indiciado por haber agredido sexualmente a una adolescente australiana.
Pese a que los hechos no ocurrieron durante una competencia, sino durante una reunión de carácter privado en Tahití, en agosto pasado, la World Surf League (WSL), es decir, el organismo rector de este deporte a nivel internacional, anunció que suspendió provisionalmente a “un competidor” (no lo mencionó por su nombre) para impedir que pueda seguir participando en el surf mientras la policía de la Polinesia Francesa lleva a cabo las investigaciones.
Cleland Jr. es uno de los cuatro implicados en este caso, pero solo él es surfista. Su nombre ya fue eliminado de las páginas de las competencias y también de la de un patrocinador. Dadas las acusaciones, que fueron calificadas de “extrema gravedad”, es de aplaudir que se haya actuado con tal celeridad, porque generalmente pasa lo opuesto.
Sé que habrá quien invoque la presunción de inocencia y que, hasta que no exista una sentencia firme, nada puede darse por sentado. Así ocurrió con la esgrimista mexicana Fernanda Herrera, quien fue atacada en manada por unos compañeros italianos, a quienes la justicia de ese país encontró inocentes de su salvajada contra una menor de edad. Durante muchos meses tuvo que seguir viendo en las competencias a sus agresores y nadie la defendió. Ni antes ni después encontró justicia.
En el caso que nos ocupa ahora, apenas salió en los medios australianos la información, otra víctima de Cleland Jr. se manifestó en sus redes sociales. Se trata de su exnovia, la alemana Noah Klapp, de 23 años, quien narró los abusos sexuales, físicos y psicológicos que sufrió cuando ella también era menor de edad. Dijo que le advirtió que, si se enteraba de que le hacía lo mismo a alguien más, contaría lo que ella sufrió.
“Salí con Alan durante aproximadamente un año, cuando yo tenía 17 años, abusó de mí durante la mayor parte de nuestra relación. Me agredió sexualmente en muchas ocasiones. Bloqueaba la puerta de nuestra habitación y no me dejaba salir si no estaba con él. Fue una etapa dolorosa que me consumió y destruyó por completo”.
Klapp fue más allá: se refirió a la cultura del surf profesional, que ha sido testigo del nefasto comportamiento de estos “ídolos”, donde predominan el alcohol, las fiestas y la traición a sus parejas, porque se relacionan sexualmente con mujeres de todo el mundo. “Hombres tóxicos que se convencen mutuamente de que su forma de actuar es aceptable”, publicó.
Una vez más, nos enfrentamos al caso de un deportista joven (24 años) que abusa de su fama y poder, aprovechando que en su entorno “están disponibles” niñas que probablemente los admiran y respetan hasta que conocen su verdadero rostro. Ya de entrada, que se relacione con menores de edad es una bandera muy roja. Como está suspendido, la Conade debe también retirarle la beca económica que le otorga.
POR BEATRIZ PEREYRA
COLABORADORA
Twitter: @beatrizapereyra











