LA REUNIÓN QUE DESATÓ LA IRA DE PALENQUE #MartesDeColumnas “PREGUNTA SIN OFENSA” @aguilarkarina EN @ @diario24horas
Para nadie es un secreto que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, no es bien querido ni bien visto por Andrés Manuel López Obrador y su círculo cercano.
El exmandatario tampoco quiere a la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), organización que ha advertido que en México existen territorios completos tomados por el crimen organizado, que hay un narcogobierno y gobernadores afines a López Obrador, relacionados con cárteles de la droga.
Es por ello que la asistencia de García Harfuch, quien es el hombre de mayor confianza de la presidenta Claudia Sheinbaum, a la 40.ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas, celebrada la semana pasada en Buenos Aires, Argentina, desató la ira en Palenque.
Su viaje a Argentina ocasionó, por un lado —aunque la presidenta Sheinbaum asegura que es casualidad— que se destrabara el “asunto administrativo” que mantenía a Fernando Farías Laguna en ese país, a pesar de ser buscado por la justicia mexicana por ser uno de los líderes de la red de huachicol fiscal. Y por otro lado, la molestia de López Obrador.
La misma presidenta Sheinbaum sabía que este encuentro entre García Harfuch y el director de la DEA, Terry Cole, levantaría la ceja en más de un lopezobradorista, por ello, cuando anunció que su secretario de Seguridad viajaría a Argentina, aclaró que ella — de inicio— no quería que viajara, pero que consultó a una docena de integrantes de su Gabinete, quienes la convencieron de que México debía mostrar al mundo lo que está haciendo en materia de seguridad.
Pero ni eso contuvo al exmandatario y la reacción de su enojo llegó el viernes por la mañana, mismo día en que la mandataria federal se declaró enferma y no estuvo en su tradicional conferencia de prensa matutina.
A las 09:46 horas del viernes 21 de agosto, Rubén Rocha Moya, uno de los personajes más cercanos a López Obrador, anunció su regreso al cargo de gobernador de Sinaloa, por considerar que no había pruebas en su contra por parte de una de las fiscalías de Estados Unidos, que lo acusa a él y a otros ocho morenistas de tener presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.
Si ese regreso, que no fue consultado con la presidenta Sheinbaum Pardo, no fue un manotazo de López Obrador para mostrarse como líder supremo de Morena, mucho se le pareció.
Sin embargo, y ante las críticas de que quien sigue gobernando en México vive en Palenque, el sábado 22 de agosto, la jefa del Ejecutivo federal, publicó un mensaje en el que —sin dar nombres— acusaba a Rocha Moya de tener una ambición desnuda del poder por el poder.
Ese mismo sábado por la tarde, Rocha Moya, en un escueto mensaje, informó que había vuelto a solicitar al Congreso de su estado licencia indefinida al cargo de gobernador.
El alcance de las fracturas que ocasionó la reunión de Harfuch con la DEA y el regreso fallido de Rocha Moya, se verá a principios de 2027, cuando conozcamos quiénes son los candidatos de Morena para las 17 gubernaturas que serán renovadas… y si habrá más candidatos de Sheinbaum o de López.
Y en Pregunta Sin Ofensa:
El mensaje de la Presidenta hacia Rubén Rocha le queda a la medida al senador Enrique Inzunza, quien asegura que estará presente en las sesiones del nuevo periodo ordinario; a pesar de que también está en la lista de acusados de Estados Unidos, parece que a él también le gana la ambición del poder por el poder.
@aguilarkarina










