LO QUE COME TU MASCOTA PUEDE CAMBIAR SU HISTORIA: @BanfieldMexico @UNAM_MX

Alimentar a nuestro perro o gato es una acción tan cotidiana que pocas veces pensamos en
el impacto que puede tener a largo plazo. Sin embargo, la cantidad de alimento, su
composición y hasta la manera en que se distribuye durante el día influyen en su peso,
condición corporal y estado general de salud.
Para el Hospital Veterinario UNAM-Banfield, la nutrición forma parte de la medicina
preventiva y debe responder a las necesidades particulares de cada ejemplar. La edad, raza,
tamaño, nivel de actividad física y condición de salud son algunos de los factores que el
médico veterinario considera para determinar qué tipo de alimentación y qué cantidad son
adecuadas para cada paciente.
Uno de los principales retos relacionados con la nutrición de los animales de compañía es
el sobrepeso y la obesidad. El exceso de calorías, combinado con una actividad física
insuficiente, puede favorecer un aumento progresivo de peso que no siempre resulta
evidente para los tutores. En la práctica médica cotidiana, en el hospital se ha detectado
que 50 % de los pacientes que reciben presenta algún grado de exceso de peso.
“El sobrepeso no debe considerarse únicamente como una cuestión estética; es también un
problema médico, puesto que aumenta la carga sobre las articulaciones y puede
relacionarse con problemas metabólicos, respiratorios y otras alteraciones que afectan la
calidad de vida del paciente”, señala el Dr. Fausto Reyes Delgado, Director Médico y de
Desarrollo Institucional del Hospital Veterinario UNAM-Banfield.
Por ello, más que pensar únicamente en cuánto come un perro o un gato, es necesario
considerar qué necesita comer. Las proteínas, grasas, vitaminas, minerales y aminoácidos
deben guardar un equilibrio que permita cubrir sus requerimientos nutricionales sin aportar
más energía de la que utiliza.
Además, un cachorro o gatito en crecimiento no requiere la misma alimentación que un
ejemplar adulto o geriátrico; tampoco un animal con una vida muy activa tiene las mismas
demandas energéticas que uno con menor actividad. Algunas condiciones de salud
requieren ajustes específicos en la dieta, siempre bajo supervisión del médico veterinario.
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Otro factor a considerar es el tamaño de las porciones que damos a nuestros perros o gatos.
Servir el alimento sin medirlo, ofrecer premios constantemente o compartir comida de la
mesa puede incrementar el consumo energético diario sin que resulte tan evidente. Con el
tiempo, estos pequeños excesos pueden reflejarse en su peso y condición corporal.
“Una nutrición adecuada no se define únicamente por elegir un buen alimento. También es
importante establecer la porción y frecuencia de acuerdo con los requerimientos de cada
ejemplar. La valoración veterinaria permite realizar estos ajustes conforme cambian su edad,
actividad física o estado de salud”, explica el Dr. Fausto Reyes Delgado.
Durante las revisiones periódicas a nuestras mascotas, el médico veterinario evalúa el peso
y la condición corporal de perros y gatos, lo que permite identificar cambios que podrían
requerir ajustes en su alimentación o estudios adicionales. La nutrición deja así de ser
solamente una rutina cotidiana para convertirse en una herramienta para proteger su salud.
Impulsar una nutrición adecuada, como parte de la medicina preventiva y el cuidado
responsable, forma parte de la visión de crear un mundo mejor para las mascotas.
Decisiones tan cotidianas como qué comen y en qué cantidad hacen una diferencia
importante en su salud y bienestar.







