NO SON PRIORIDAD PORQUE NO VOTAN #MartesDeColumnas @caroviggiano EN @heraldodemexico
La señal más clara del abandono está en SIPINNA, el organismo encargado de coordinar la política nacional de protección infantil. Ni López Obrador ni Claudia Sheinbaum han encabezado una sola sesión, pese a que la ley establece reuniones periódicas.
Mientras la conversación pública gira alrededor de elecciones, propaganda, soberanía y confrontaciones políticas, millones de niñas y niños crecen entre violencia, abandono, miedo y ausencia institucional.
Los datos son estremecedores. Más de 335 mil niñas y niños en primera infancia no cuentan con acta de nacimiento. Miles de menores han sido reclutados por grupos criminales. La violencia digital contra niñas y adolescentes crece. La trata infantil continúa. La deserción escolar aumentó tras la pandemia. México ocupa desde hace años los primeros lugares mundiales en obesidad infantil y enfrenta, además, una crisis silenciosa de salud mental entre adolescentes.
La infancia no espera. Cerca del 90% del desarrollo cerebral ocurre antes de los cinco años. Un niño que crece entre violencia, miedo, hambre, abandono o estrés permanente no solo pierde bienestar en el presente: crece con enormes desventajas físicas, emocionales y cognitivas difíciles de superar el resto de su vida. Por eso abandonar la infancia también es hipotecar el futuro del país.
México construyó durante décadas leyes y organismos para proteger a la niñez. Ahí están el DIF, SIPINNA, las procuradurías, las fiscalías especializadas y decenas de programas públicos. Pero la realidad exhibió la fragilidad del sistema: niñas y niños víctimas de violencia, reclutamiento criminal, adicciones, abuso digital y desapariciones, mientras el país empieza a normalizar lo intolerable.
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El gobierno federal anunció la construcción de mil Centros de Educación y Cuidado Infantil para 2030. Pero al cierre de abril no había reportes claros sobre el avance de los primeros 200 centros prometidos para 2026.
Tal vez apuestan a que una sociedad agotada ya no tiene tiempo para reclamar por la infancia.
Desde el Senado hemos advertido la falta de coordinación entre las dependencias encargadas de proteger a niñas, niños y adolescentes. Organismos nacionales e internacionales llevan años alertando lo mismo: hoy México no es un país seguro para millones de menores.
Basta mirar. Madres buscando a sus hijos desaparecidos. Escuelas deterioradas. Comunidades completas controladas por el crimen. Niñas atrapadas en redes de explotación digital. Menores utilizados como halcones, mensajeros o sicarios.
En regiones de Guerrero, la violencia desplazó a familias enteras. Niñas y niños expulsados de sus comunidades mientras el gobierno administra la narrativa política cotidiana.
Y mientras eso ocurre, el Presupuesto de Egresos 2026 confirma el deterioro institucional. De acuerdo con el CIEP, el programa de asistencia social para niñas, niños y adolescentes presenta una caída real de 96.6 por ciento. Los programas de vacunación sufren reducciones superiores al 60%, mientras la Fiscalía General de la República disminuyó más de 55% los recursos destinados a la procuración de justicia relacionada con menores.
La señal más clara del abandono está en SIPINNA, el organismo encargado de coordinar la política nacional de protección infantil. Ni López Obrador ni Claudia Sheinbaum han encabezado una sola sesión, pese a que la ley establece reuniones periódicas.
Tal vez no son prioridad porque todavía no votan.
Un gobierno que solo piensa en ganar la siguiente elección, termina perdiendo a la siguiente generación.
Carolina Viggiano Austria
@caroviggiano
Senadora y Secretaria General del PRI










