PASIÓN POR CORRER / ENTRE LA CIMA Y LA VIDA #MartesDeColumnas @ayalaross1 en @elheraldo_mx
Una avalancha, en medio de condiciones meteorológicas adversas, se llevó a un grupo de diez montañistas en una de las zonas más expuestas de la ruta.
Existen lugares en donde la vida se mide de manera distinta. No en años, ni en logros, ni récords, sino en metros ganados al hielo, en decisiones tomadas al límite. Vidas que se preparan durante años para resolverse en un instante o en una breve ventana climatológica. En la delgada línea entre avanzar o darse la vuelta, alcanzar la tan ansiada cumbre o perder la vida en el intento.
En el Broad Peak (8,047 metros ) -una de las 14 montañas del planeta que superan los 8 mil metros de altitud-, esa línea desapareció hace unos días. Una avalancha, en medio de condiciones meteorológicas adversas, se llevó a un grupo de diez montañistas en una de las zonas más expuestas de la ruta. Ubicado en Karakórum, entre Pakistán y China y menos mediático que otros gigantes del Himalaya, el Broad Peak es sin embargo, una de las más exigentes: largas jornadas de ascensos, tramos peligrosos y clima impredecible.
De acuerdo con lo publicado estos días, el grupo avanzaba entre los campos más expuestos cuando las condiciones empeoraron de forma súbita. Las nevadas recientes y la inestabilidad del terreno habrían incrementado el riesgo de avalanchas en la zona. La información es fragmentaria, como sucede en la alta montaña, pero coincide en que el mal tiempo cerró el margen de maniobra en cuestión de minutos.
Entre las víctimas se encuentra Nirmal Purja, uno de los montañistas más reconocidos -y también polémicos- de los últimos años, quien alcanzó notoriedad mundial tras escalar los catorce ochomiles en tiempo récord y por impulsar un estilo de alpinismo -cuestionado por muchos- que privilegia la velocidad, el riesgo calculado y lo mediático.
No sabemos con certeza qué ocurrió en cada decisión tomada ese día. La información apunta a un clima severo, cambiante e impredecible. Y aunque es fácil juzgar a distancia, la realidad es que en esas alturas las variables se transforman en segundos. No podemos afirmar si el liderazgo puso en riesgo al grupo o si, simplemente la montaña decidió imponerse.
Lo que sí nos queda es una lección incómoda pero necesaria: hay situaciones en las que insistir no es sinónimo de fortaleza. A veces el mayor acto de coraje es detenerse, leer el entorno y elegir vivir para intentarlo de nuevo. Yo no soy mujer de montaña, pero puedo imaginar que el camino de vuelta a casa sin haber logrado la cima debe ser duro y desalentador.
Pero esta historia no es solo de un nombre. Junto a Purja, murieron nueve montañistas más. Nueve historias, nueve trayectorias, nueve vidas que quedaron detenidas en esa ladera. Y ahí es donde la montaña vuelve a poner todo en perspectiva: ninguna cumbre, ningún récord, ninguna hazaña, vale más que regresar a casa. Porque en esas alturas -como en la vida- hay momentos en que la verdadera gloria está en el fracaso.
Por Rossana Ayala










