PASIÓN POR CORRER / LA ALTURA DE UN CAMPEÓN #MartesDeColumnas @ayalaross1 en @elheraldo_mx
El Mundial de Atletismo Bajo Techo, organizado cada dos años por World Athletics, es mucho más que una versión “indoor” de atletismo tradicional.
En el segundo escalón del podio, con la plata al cuello, Erick Portillo se presenta al mundo con un gesto que mezcla orgullo y determinación. Un momento que refleja el resultado de años de entrenamiento y sacrificios que lo llevaron a consagrarse subcampeón del mundo en salto de altura en el Mundial de Atletismo Bajo Techo, en Torun, Polonia. Llegó con el registro más bajo y contra todo pronóstico, pero logró sobreponerse a la presión y alcanzó saltar a una altura de 2.30 metros en su tercer intento. El oro fue para el ucraniano Oleh Doroshchuk, quien registró la misma altura que el mexicano, aunque lo hizo desde su primer intento.
La actuación del atleta de 25 años, originario de Chihuahua, trasciende lo individual y adquiere una dimensión histórica: es la primera medalla de plata para México en este tipo de competencias desde 1987, cuando Ernesto Canto ganó bronce en los 5000 metros en Indianápolis y en 1999, cuando Alejandro Cárdenas se colgó también el bronce en los 400 metros durante el campeonato de Maebashi, Japón. Han pasado casi cuatro décadas para que nuestro país vuelva a subir al podio de un escenario de esta magnitud.
El Mundial de Atletismo Bajo Techo, organizado cada dos años por World Athletics, es mucho más que una versión “indoor” de atletismo tradicional. Reúne pruebas de velocidad, medio fondo, saltos, lanzamientos y disciplinas combinadas, todas ajustadas a las condiciones de un recinto cubierto. A diferencia de las competencias olímpicas, aquí todo se lleva a cabo en circuitos más compactos, lo que exige a los atletas capacidad de adaptación y una mayor precisión en cada movimiento.
La pista de atletismo, por ejemplo, reduce su longitud a 200 metros -la mitad de una convencional-, lo que implica curvas más cerradas y un ritmo de competencia distinto. Sin embargo, algunas pruebas, como el lanzamiento de martillo o jabalina, simplemente no tienen cabida en este formato. En la presente edición de 2026, la cita tuvo lugar en la Arena de la ciudad de Torun en Polonia. En un mundial de tres días (del 20 al 22 de marzo) se disputaron cerca de 27 pruebas con un calendario que también marca el pulso rumbo a los Juegos Olímpicos de los Ángeles 2028.
Lo cierto es que nombres e historias como las de Erick Portillo tendrían que trascender las marcas y podios en un país que se caracteriza por el escaso apoyo a sus deportistas. Si algo deja claro su ejemplo es que en México sobra el talento, lo que falta, con frecuencia, es el respaldo. Apostar por nuestros atletas no debe depender de voluntades pasajeras, ni de quien ocupe el poder, exige una política constante y una visión a largo plazo. El verdadero compromiso no está en aplaudir cuando llegan las medallas, sino en construir, desde antes, el camino que las hace posible.
POR ROSSANA AYALA








