REPRIMEN EN JALISCO PROTESTA PARA EXIGIR AGUA LIMPIA

NACIONAL

Guadalajara, Jal., Agentes antimotines de la policía estatal de Jalisco reprimieron con gas lacrimógeno y chorros de agua a presión a ciudadanos que marcharon y se plantaron frente a Casa Jalisco, residencia oficial del gobernador emecista Pablo Lemus, para exigirle agua limpia para la zona metropolitana de Guadalajara. Un número indeterminado de personas, entre ellas menores y adultos mayores, resultaron lesionadas.

La agresión policial desató un enfrentamiento que dejó, según el reporte del gobierno estatal, 39 personas detenidas –21 hombres y 18 mujeres–, que fueron trasladados a la fiscalía para que se determine su situación legal; además, de acuerdo con ese reporte oficial, 28 policías resultaron heridos, dos de gravedad: un elemento sufrió fractura de cráneo, pómulo y nariz, y otro perdió un dedo tras ser herido con un tubo.

La manifestación inició alrededor de las 11 horas en la Glorieta de La Minerva, en avenida Chapultepec, con consignas como :“¡El agua es un derecho, no un privilegio!”, y “¡No es desfile, es protesta!”.

Según organizadores, participaron 20 mil personas; sin embargo, autoridades estatales reportaron sólo 10 mil, contradiciendo incluso la versión oficial que horas antes dio a conocer Protección Civil Jalisco de que fueron “4 mil 500”.

Más tarde, el contingente arribó a Casa Jalisco, cuando un grupo de inconformes comenzó a derribar las vallas metálicas que protegían el inmueble, por lo que las autoridades ordenaron el despliegue de elementos antimotines para controlar la situación.

Hubo jaloneos y empujones entre ambas partes. La confrontación escaló cuando manifestantes arrojaron piedras y otros objetos a los uniformados, que respondieron golpeando y deteniendo a algunos de ellos. “¡Lemus, represor!”, “¡Queremos agua, no represión!”, gritaron algunos ciudadanos. Un niño de unos 3 años resultó lesionado con el gas lacrimógeno, por lo que sus padres le dieron los primeros auxilios.

El Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (Cepad) y el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (Imdec) dieron cuenta en sus redes sociales de la represión contra manifestantes y el arresto de varios de ellos.

Después de la represión, al menos 6 mil 500 personas se dirigieron al palacio de gobierno en el centro de la ciudad para continuar la protesta hasta entrada la noche, mientras otro grupo se dirigió a la sede de la fiscalía estatal para exigir la liberación de los detenidos, donde permanecían al cierre de esta edición.

La Universidad de Guadalajara emitió un comunicado pidiendo esclarecer lo ocurrido, dado que tres de sus estudiantes están entre los detenidos. De igual manera, el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (Iteso) dio a conocer que algunos de los arrestados son integrantes de su comunidad, por lo que pidió a la fiscalía, “respetar la integridad personal y el debido proceso, señalando sus nombres, el estado de salud en que se encuentran y los cargos en los que se sustenta su detención”.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos informó que hasta anoche cinco personas habían presentado queja contra de policías estatales por abuso de autoridad, y abrieron el acta de investigación 41 mediante la cual se dará seguimiento a los hechos ocurridos.
Responsabiliza gobierno de Lemus a “grupo de choque”

En un comunicado, el gobierno de Jalisco afirmó que en Guadalajara se realizaron dos movilizaciones para exigir mejor calidad de agua. “La primera se realizó de manera pacífica y ordenada, convocando a alrededor de 10 mil ciudadanos que por horas se manifestaron en paz”.

Por otro lado, agregó, “se registró la llegada de un bloque de alrededor de 400 personas –la mayoría encapuchada o con el rostro parcialmente cubierto–, que generó violencia y puso en riesgo la participación e integridad de los asistentes, entre los que se encontraban familias, jóvenes, personas adultas mayores e infantes”.

“El grupo de choque llegó para irrumpir y deslegitimar una marcha ciudadana. Ante los hechos violentos, la mayoría de los manifestantes se retiró para salvaguardar su integridad.

Entre marzo y hasta ayer, habitantes de la zona metropolitana se han movilizado para quejarse de que el agua llega sucia a sus domicilios. Las denuncias se extendieron a distintas colonias y reavivaron cuestionamientos sobre el mantenimiento de la infraestructura hidráulica y la operación de las plantas potabilizadoras del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa).

El 23 de marzo, Lemus anunció la destitución de Antonio Juárez Trueba, entonces director del Siapa. En su lugar fue designado Ismael Jáuregui Castañeda, quien se desempeñaba como director de Obras Públicas de Zapopan.

Días después, el mandatario estatal atribuyó la salida de Juárez Trueba a omisiones y a la falta de decisiones oportunas frente a la contingencia.

El 6 de octubre, Lemus anunció un plan de emergencia y tandeos de agua por seis meses, y el 8 de octubre envió formalmente al Congreso local la iniciativa para la construcción del Acueducto Sustituto Chapala-Guadalajara a fin de atender la crisis por la mala calidad del agua.

El mandatario reconoció la falta de mantenimiento de infraestructura y las descargas irregulares de aguas contaminadas en canales del sistema. También informó de inversiones privadas para construir un nuevo acueducto desde Chapala, lo que ha sido considerado una forma de privatizar el servicio aunque el mandatario lo niega.

Para los jaliscienses que se movilizaron ayer, las medidas anunciadas no han sido las adecuadas para disipar la incertidumbre sobre la calidad del agua que reciben ni para garantizar un servicio adecuado.

El 8 de octubre, el gobernador acudió al Iteso (del que egresó) para conceder una entrevista en la estación de radio del campus. Al salir del inmueble, un numeroso grupo de estudiantes lo acorraló y confrontó debido a los recientes problemas sociales en el estado como la crisis del agua, inseguridad y el alza al costo del transporte público.

El mandatario tuvo que abandonar las instalaciones de su alma mater en medio de reclamos y gritos de “¡Fuera Lemus!”