RUTA MIGRATORIA DE LA MARIPOSA MONARCA PODRÍA FRAGMENTARSE POR EL CAMBIO CLIMÁTICO PARA 2050
Cada año, millones de mariposas monarca (Danaus plexippus) realizan uno de los viajes más impresionantes del reino animal: su migración desde Canadá y Estados Unidos hasta los bosques templados del centro de México. Este recorrido, que puede superar los 4,000 kilómetros, no solo es un fenómeno natural asombroso, sino también un indicador de la salud de los ecosistemas por los que atraviesan estas mariposas. La migración de la monarca depende de una compleja interacción entre factores climáticos, disponibilidad de plantas huésped como el algodoncillo (Asclepias), y hábitats adecuados a lo largo de su ruta.
Sin embargo, esta icónica travesía enfrenta nuevos riesgos derivados del cambio climático y del uso del suelo, que podrían alterar la idoneidad de las áreas críticas para la reproducción y el tránsito de la especie. Un reciente estudio, elaborado por investigadores de la UNAM, titulado Regional risk shifts to monarch butterfly migration due to climate change, analiza cómo estas variaciones ambientales podrían fragmentar o modificar las rutas migratorias tradicionales y afectar la continuidad del fenómeno migratorio, especialmente hacia mediados y finales del siglo XXI.
A partir de esta investigación, se puede entender no solo la vulnerabilidad de la monarca como especie migratoria, sino también la necesidad de estrategias de conservación más amplias y coordinadas entre México, Estados Unidos y Canadá.
Un poco de contexto
El trabajo que realizaron los investigadores Víctor Sánchez Cordero, Saúl Castañeda, Francisco Botello y Blanca Verónica Juárez Jaimes del Instituto de Biología de la UNAM, Carolina Ureta Sánchez, del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC-UNAM), y Alma Mendoza Ponce del Instituto de Ecología (INECOL), se enfocó en evaluar la vulnerabilidad del proceso migratorio ante variaciones ambientales y climáticas.
“Cada una de estas disciplinas aportó datos y perspectivas para construir un modelo que permitió entender no solo dónde están las mariposas hoy, sino cómo podrían cambiar las zonas idóneas para completar su migración en las décadas por venir”, comentó Ureta Sánchez.
La investigación se basa en un multimodelo que combina tres tipos de idoneidad para evaluar el riesgo:
Idoneidad climática, basada en proyecciones de temperatura y precipitación según modelos climáticos globales para horizontes de tiempo como 2030, 2050 y 2070.
Idoneidad biológica, enfocada en los huevos y larvas de la monarca, que no se dispersan por sí mismos, y su dependencia exclusiva de las plantas Asclepias (algodoncillo).
Idoneidad ambiental, que incorpora el cambio de uso de suelo, incluida la expansión de la frontera agrícola, y la presencia de vegetación primaria y secundaria que rodea las áreas de reproducción y tránsito.
Estos tres conjuntos de variables se superponen espacialmente para determinar dónde existen condiciones favorables actuales y proyectadas para que la mariposa pueda completar el ciclo inicial de su migración.
¿Qué resultados se obtuvieron?
Sánchez Cordero y Ureta Sánchez indicaron que uno de los hallazgos más importantes del estudio es que el proceso migratorio podría verse seriamente afectado bajo distintos escenarios climáticos.
“Esto se debe a que las zonas de alta idoneidad climática, biológica y ambiental tienden a desplazarse hacia el sur, lejos de la frontera entre México y Estados Unidos, lo que puede alterar la conectividad de las rutas migratorias tradicionales. En otras palabras, aunque los individuos puedan sobrevivir, las condiciones que permiten que la migración ocurra como siempre se ha conocido podrían deteriorarse”, comentó la investigadora del ICAyCC.
Este desplazamiento de los hábitats idóneos podría incluso facilitar que algunas poblaciones se vuelvan residentes en México o regiones más al sur, en lugar de completar los miles de kilómetros de migración anual hacia el norte. Así, el fenómeno migratorio emblemático —el que hace que generaciones sucesivas de mariposas viajen entre Canadá, Estados Unidos y México— podría perderse o transformarse, alterando no solo patrones biológicos sino también conexiones ecosistémicas y culturales de gran importancia.
Año proyectado
Hábitat adecuado
Desplazamiento geográfico
Fragmentación de rutas
Consecuencia dominante
2030
Aún relativamente amplio
Inicio hacia sur
Baja
Migración aún mayormente viable
2050
Moderada reducción
Más clara hacia el sur
Moderada
Migración se vuelve más exigente
2070
Reducción significativa
Fuerte hacia sur
Fuerte
Migración podría debilitarse o cambiar
En el estudio se plantean escenarios a distintos horizontes temporales: hacia 2030 las condiciones aún serían relativamente favorables; para 2050 se observa una reducción de áreas óptimas y mayor presión sobre la migración; y para 2070 se proyecta una disminución significativa de zonas adecuadas, lo que podría debilitar el fenómeno migratorio.
Buenas noticias, pero…
El pasado 17 de marzo, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) dio a conocer que las colonias de mariposas monarca en los bosques mexicanos ocuparon 2.93 hectáreasfrente a las 1.79 registradas el año previo, lo que representa un incremento del 64%.
Aunque esto es una buena noticia, especialistas advierten que este aumento debe interpretarse con cautela, ya que las fluctuaciones interanuales no necesariamente reflejan una tendencia sostenida de recuperación del fenómeno migratorio.
¿Qué se puede hacer?
La conservación del fenómeno migratorio de la mariposa monarca representa un desafío complejo que va mucho más allá de la protección de las zonas de hibernación en México.
Sánchez Cordero mencionó que tradicionalmente se ha asumido que si se preservan las llamadas zonas núcleo, donde las mariposas llegan para hibernar, se garantiza la continuidad de su migración. Sin embargo, los datos de los últimos años muestran que, aunque la cobertura forestal en estas áreas ha aumentado y la deforestación ha disminuido, no se ha observado un incremento proporcional en las poblaciones invernales.
“Esto demuestra que la protección de las zonas núcleo por sí sola no garantiza la conservación del fenómeno migratorio, evidenciando la necesidad de un enfoque más amplio e integral”, apuntó.
Debido a ello, entre las propuestas más relevantes se encuentran la creación de una red de áreas de conservación a lo largo de la ruta migratoria, la implementación de esquemas de protección más flexibles que respondan a la dinámica anual de la especie, y una coordinación internacional para reducir el uso de herbicidas y asegurar la presencia de algodoncillo suficiente para la reproducción.
“Es muy usual que a nuestro país se le acuse por la pérdida de la biodiversidad, pero México sí hace esfuerzos para conservar sus especies, sobre todo con la mariposa monarca. Sin embargo, estos esfuerzos requieren coordinación con Estados Unidos y Canadá, ya que la supervivencia de la mariposa monarca depende de su ruta migratoria completa”, enfatizó la investigadora.
Un tesoro biológico, cultural y socioeconómico
Más allá de su dimensión biológica, la mariposa monarca posee un gran valor social, cultural y económico. Su carisma genera interés y participación ciudadana en los tres países que atraviesa durante su migración.
En México, los programas de ciencia ciudadana han involucrado a miles de personas en la observación y registro de mariposas, demostrando que la conservación puede generar un impacto positivo en la sensibilización ambiental y fomentar la participación social.
Por otro lado, en el ámbito cultural, la mariposa monarca está vinculada al Día de Muertos, reforzando su papel como símbolo de identidad y patrimonio intangible.
La especie también tiene relevancia económica para las comunidades locales gracias al turismo asociado a la migración, evidenciando que la conservación ofrece beneficios directos e indirectos a la sociedad.
Protección multidimensional de un fenómeno natural en riesgo
En resumen, salvaguardar el proceso migratorio de la monarca debe abordarse de manera integral, considerando factores climáticos, biológicos y ambientales, así como la expansión agrícola, el uso de herbicidas y la degradación de hábitats a lo largo de toda la ruta. Este enfoque multidimensional y coordinado constituye la estrategia más efectiva para garantizar la persistencia de este fenómeno en el contexto del cambio climático y las presiones humanas actuales.










