#UNDIASINNOSOTRAS 9 DE MARZO 2020 @escdesenoritas #JuevesDeMasColumnas
Fabiola Díaz de León Escuela de Señoritas @escdesenoritas

Apenas una semana de temas de feminicidio, feminismo y ya el Presidente ha bajado 3 puntos en aprobación. Huelga en la UNAM ante la violencia de género por meses y apenas se logran mover ciertos estatutos de un reglamento que protege, encubre y excusa a los agresores. Ahora tenemos el feminicidio de la semana, el que acapara titulares, #JusticiaParaIsabel #JusticiaParaIngrid #JusticiaParaDosFatimas sí, dos, una de 7 años y otra de 13. Las dos abusadas sexualmente en sus mismas colonias, dentro de sus comunidades y por conocidos. Las dos sometidas a sufrimientos inenarrables y rebajadas a despojos que no pertenecen a cualquier basurero sino a una verdadera cloaca. Una cloaca de sociedad que tenemos gracias a nuestro esfuerzo conjunto. Sí, al esfuerzo de todos, no hemos llegado a esta violencia generalizada que tenemos y padecemos por ser unas blancas palomas. Hemos llegado gracias al encubrimiento del machismo en todos nuestros hogares, foros, escuelas, universidades, comercios, fábricas, instituciones y gobierno. Porque lo padecemos todos de una u otra forma. Las desigualdades sociales y laborales, los ismos: clasismos, racismos.., Las fobias, xenofobia, homofobia, bifobia, transfobia, lesbofobia, ah! Y no olvidemos la misoginia. Esa cereza del pastel que nos lleva a usar el femenino para todo lo inferior, lo ridículo, lo débil, a usar a la madre para cualquier insulto y al padre para alabar lo que sea. Toda esa identidad, toda esa cultura, todo ese bagaje lo mantenemos, construimos y recreamos todos. Y el resultado son los hábitos que nos mantienen al borde del abismo de la violencia que va escalando hasta que aparecen los cuerpos en condiciones que ni en el peor de los mataderos o rastros se permiten, porque ahí la carne vale su peso en oro, no se tiran al drenaje las vísceras ni se depositan en bolsas de basura como lo que nada vale, como lo que se desecha, como lo que se expone a vista de todos para demostrar una superioridad de la barbarie más absoluta. Porque no matamos animales porque los odiamos, ni porque los menospreciamos, sino porque amamos comerlos, usarlos, lucirlos, porque ganamos dinero, porque saciamos el hambre, pero en un feminicidio el odio es fundamental, a veces ni siquiera por la persona que muere, el odio al género, al sexo opuesto, o el odio a su padre o madre o a los dos, o a sus propios agresores o abusadores que no pudieron matar, vayan ustedes a saber a qué o a quienes, pero el odio es el ingrediente que estalla como catalizador para romper huesos, violar cuerpos, sacar ojos, cortar extremidades, sacar órganos y cuanta barbaridad se les pueda cruzar por la cabeza que vemos en los medios una y otra y otra vez, y así llevamos décadas. Y sí, como menciona Marcela Lagarde, en el Feminicidio juega un papel fundamental el Estado. Es importante reformar los tres poderes para aplacar esta peste que mata, desaparece, secuestra y viola a diario en México. Porque es potestad del Estado fundar las normas del juego por el que nos regimos todos los ciudadanos y velar porque se cumplan. En una democracia como la nuestra (fallida en extremo pero democracia al fin) la sociedad civil tiene que colaborar con el Estado para dar con las formas de las nuevas normas que nos permitan erradicar la violencia de género, porque si la misma forjadora del término Feminicidio en México dice que se puede, tenemos que poder. Porque el Feminicidio es una Emergencia Nacional y como tal el Estado debe actuar. Por eso #UnDiaSinMujeres es una iniciativa que puede y debe incluir a todos las veces que sea necesaria implementarla. Es una iniciativa que suma a las mujeres que salen a las calles, a las que están en las academias, a las investigadoras, a las activistas, a las de a pié, a las de sus casas, es una iniciativa a la que podemos sumarnos todas desde nuestros espacios y que cumple con lo que el Presidente y sus amazonas de la 4T solicitaron apenas hace unos días. Es creativa y pacífica, pero brutal y contundente. Porque no hay marcha o plantón o pinta o diamantina que se equipare al daño económico que un paro nacional de la mitad de la fuerza laboral del país significa en un día. Se calcula un costo de 26 mil millones de pesos en un día. Si logramos el 1% de eso sería un impacto de 260 millones de pesos en un día. Más de la mitad de lo que costó el famoso plantón en Reforma de AMLO cuando ganó Calderón en los 48 días que duró. Esto nos da una visión clara de lo que somos las mujeres en México y de lo mucho que podemos presionar para que se logren los cambios de fondo y forma que tan desesperadamente necesitamos nosotras y las infancias mexicanas que son también las víctimas de la violencia machista.









