YUCATÁN: UNA RUTA DE PAZ PARA MÉXICO #MartesDeColumnas @SaidenJessica EN @Marurojasreport

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

SAIDEN Quiroz, Jessica

En México, hablar de seguridad exige hacerlo con responsabilidad, sin estridencias y sin soluciones improvisadas. La paz no se decreta, se construye. La seguridad no se hereda por casualidad, se trabaja todos los días.

Yucatán es una prueba viva de ello: un estado que ha demostrado que la tranquilidad de las familias puede sostenerse cuando existe continuidad institucional, confianza ciudadana, profesionalización policial, inteligencia territorial y coordinación permanente entre autoridades.

Este estado no es un referente nacional en seguridad por accidente. Lo es porque durante años se entendió algo que hoy resulta indispensable para todo el país: la seguridad pública no puede depender de ocurrencias sexenales ni de decisiones aisladas. Requiere visión de Estado, instituciones fuertes, mandos profesionales, policías cercanas a la ciudadanía y una estrategia capaz de prevenir antes de reaccionar.

La experiencia yucateca nos deja una lección profunda: cuando la sociedad confía en sus instituciones, participa; cuando las policías están capacitadas, responden; cuando existe coordinación, se previene; y cuando hay continuidad, los resultados pueden mantenerse en el tiempo. La paz se defiende con comunidad, pero también con Estado. Se sostiene con valores sociales, pero también con inteligencia, tecnología, vigilancia territorial, disciplina operativa y mecanismos de protección para las familias.

Desde la Presidencia de la Comisión de Seguridad Ciudadana de la Cámara de Diputados he sostenido una convicción: México necesita convertir las mejores experiencias locales en una hoja de ruta nacional. No se trata de copiar modelos de manera automática, porque cada entidad federativa tiene realidades distintas; se trata de reconocer principios que sí pueden orientar una política pública eficaz: prevención, coordinación, profesionalización, inteligencia, participación ciudadana y respeto a los derechos humanos.

Durante estos 19 meses de trabajo legislativo, la Comisión de Seguridad Ciudadana ha asumido esa tarea con seriedad. Hemos trabajado para que la seguridad no sea entendida únicamente como reacción frente al delito, sino como una política integral para proteger la vida, la libertad, la integridad, el patrimonio y la tranquilidad cotidiana de las personas. Nuestra labor ha buscado fortalecer el marco jurídico, acompañar la transformación institucional del Estado mexicano y consolidar una visión de seguridad ciudadana con rostro humano.

Esa ruta coincide plenamente con la Estrategia Nacional de Seguridad impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, construida sobre ejes claros: atención a las causas, consolidación de la Guardia Nacional, fortalecimiento de la inteligencia e investigación, y coordinación entre los tres órdenes de gobierno. En esa visión no hay improvisación: hay método, conducción, responsabilidad pública y un cambio profundo frente a las estrategias fallidas del pasado.

La Comisión ha sido parte de ese proceso. Desde la Cámara de Diputados hemos acompañado discusiones fundamentales para fortalecer el Sistema Nacional de Seguridad Pública, modernizar las capacidades de investigación e inteligencia, avanzar en la coordinación institucional, dignificar la función policial, atender riesgos emergentes y colocar en el centro a las víctimas, a las mujeres, a las niñas, niños, adolescentes, juventudes y comunidades que más necesitan un Estado presente.

Desde su instalación a la fecha, la Comisión de Seguridad Ciudadana no se ha limitado a sesionar: ha construido una agenda nacional. Hemos aprobado asuntos relevantes para fortalecer el Sistema Nacional de Seguridad Pública, consolidar a la Guardia Nacional, mejorar las capacidades de investigación e inteligencia, impulsar la coordinación entre autoridades, prevenir delitos que lastiman a las familias y atender fenómenos emergentes como la extorsión, la violencia digital, el ciberacoso y los riesgos que enfrentan niñas, niños y adolescentes en internet.

Pero también hemos abierto las puertas de la Cámara de Diputados al diálogo público, mediante foros como “Seguridad con rostro humano”, “Inteligencia Artificial y Delincuencia Organizada, riesgos amenazas y oportunidades” y “Ciberseguridad para las Familias en el Mundo Digital”, convencidas y convencidos de que la seguridad no se impone desde arriba: se construye escuchando, coordinando y transformando las preocupaciones de la ciudadanía en decisiones legislativas concretas.

Además, hemos hecho historia cumpliendo con el mandato de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, tribunal supremo que desde 2019 determinó que existía una omisión legislativa, en materia de protección de bases de datos del Registro Nacional de Detenciones.

La seguridad que México requiere no puede limitarse a patrullas o despliegues. Necesita instituciones capaces de anticiparse al delito. Necesita información útil, tecnología con responsabilidad, policías profesionales, municipios fortalecidos, coordinación con las entidades federativas y una ciudadanía que confíe lo suficiente para denunciar, reportar y participar. Esa es precisamente una de las grandes enseñanzas de Yucatán: ningún sistema de seguridad funciona si la ciudadanía deja de creer en sus autoridades.

Esa visión también se vincula con la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas, particularmente con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 16, Paz, Justicia e

Instituciones Sólidas. La seguridad ciudadana es condición para el desarrollo, para la inversión, para la convivencia, para la libertad de las mujeres, para la protección de la niñez y para el bienestar de las familias. Donde no hay paz, no hay justicia social plena. Donde no hay instituciones confiables, la vida comunitaria se debilita.

Hoy México está construyendo una nueva etapa en materia de seguridad. Una etapa en la que se atienden las causas de la violencia, pero también se fortalece la capacidad del Estado para investigar, prevenir, coordinar y actuar. Una etapa donde la seguridad no se concibe como batalla, sino como protección de las personas. Una etapa donde la paz se construye desde el territorio, con información, cercanía, legalidad y trabajo diario.

Quienes integramos la Comisión de Seguridad Ciudadana trabajamos para que esa posibilidad no sea excepción, sino horizonte nacional. Porque el objetivo no es solamente reducir delitos; el objetivo es que las familias vivan sin miedo, que las niñas y los niños crezcan en entornos seguros, que las mujeres puedan caminar libres, que los jóvenes tengan oportunidades y que cada comunidad recupere la certeza de que el Estado está presente.

La paz de Yucatán tiene historia, instituciones y ciudadanía. La seguridad de México necesita esa misma visión de largo plazo. Desde la Cámara de Diputados seguiremos trabajando para consolidar la estrategia nacional encabezada por la Presidenta Claudia Sheinbaum, con responsabilidad legislativa, diálogo institucional y compromiso absoluto con la vida de las personas.

Porque la paz no es casualidad. La paz se construye. Y cuando se construye con instituciones, comunidad y continuidad, puede convertirse en destino para todo México.