PASIÓN POR CORRER / EL LÍMITE DE LO POSIBLE #MartesDeColumnas @ayalaross1 en @elheraldo_mx
La marca de Bannister, sin embargo, duró muy poco: Se mantuvo vigente apenas seis semanas. Landy –el mismo que había dado la barrera por imposible– volvió a intentarlo.
El pasado 6 de mayo se cumplieron 72 años de una hazaña que no sólo transformó el atletismo, sino también la manera en como ahora entendemos lo posible. Durante muchos años, incluso desde la ciencia, se sostuvo que correr la milla en menos de 4 minutos era imposible para el ser humano. Fue el británico Roger Bannister quien probó lo contrario: En 1954, con 25 años de edad y siendo estudiante de medicina, no solo rompió esa barrera, también refutó la creencia. Su gesta se convirtió en el antes y el después de la idea de los límites.
A principios de los años 50, el australiano John Landy, el mejor corredor de milla del mundo en ese momento, había llevado el récord hasta 4:02. Intentó bajar la marca por debajo de los cuatro minutos una y otra vez sin éxito, y tras varios intentos fallidos describió esa marca como un “muro de ladrillo” que ningún humano podría romper. Por su parte, la ciencia también fue tajante: “por razones biomecánicas y estructurales es imposible”.
Y aquí es cuando Bannister se propone derribar ese “muro de ladrillo”. El 6 de mayo de 1954, en la pista de Iffley Road en Oxford, con Chris Brasher –futuro fundador del maratón de Londres– y Chris Chataway, corredor de 5000 metros, como “liebres”, completó la milla en menos de cuatro minutos. La marca no solo rompe una barrera física: también desacredita la creencia que la consideraba inalcanzable.
La marca de Bannister, sin embargo, duró muy poco: Se mantuvo vigente apenas seis semanas. Landy –el mismo que había dado la barrera por imposible– volvió a intentarlo. En junio de 1954, en Turku, Finlandia, no solo cambió de opinión, corrió en 3:57 y confirmó que el límite ya había sido superado. Su marca no sólo validó lo hecho por Bannister; también abrió una discusión que sigue vigente. A partir de entonces el foco dejó de estar únicamente en el cuerpo y comenzó a girar hacia la mente. Hoy esa idea ha evolucionado. Ya no solo hablamos de lo que pasa en la cabeza o en las piernas, sino también de hasta dónde la tecnología empuja esos límites. El super calzado, la ciencia del entrenamiento, la nutrición y las condiciones controladas han redefinido el rendimiento.
En esta nueva lógica, tanto Kelvin Kiptum como Eliud Kipchoge, ambos keniatas, sentaron el precedente de lo que Sebastian Sawe y Yomif Kejelcha hicieron en Londres en abril pasado: Correr un maratón en menos de dos horas. La semana pasada, Sawe confirmó su participación en el maratón de Berlín, el próximo 27 de septiembre. Y no suena descabellado pensar que podría volver a romper el récord mundial, pues el “muro de ladrillo” ya fue derrumbado por él.
Lo cierto es que al día de hoy la tecnología no solo ayuda a mejorar las marcas, también dicta la conversación en las redes. Y en este escenario global, los maratones compiten entre sí por más reflectores, y los patrocinadores, por quién vende más. El “muro de ladrillo” ya es historia y el límite de lo posible también. Así que habrá mucho de qué hablar, disfrutar y sorprendernos en los próximos meses y años.
POR ROSSANA AYALA
@AYALAROSS1










