CANDIDATOS CON ESTRATEGIA DE “GUERRA SUCIA” O PROPUESTAS REALES #JuevesDeMasColumnas @EdgarFer62714780 @novedadesyuc
Columna de Edgar Fernando Cruz
¿Por quién votas? La carrera por los puestos gubernamentales y la conquista feroz del voto ha comenzado. Aunque los calendarios oficiales sugieran mesura, el tablero político real está en plena ebullición.
Las fichas ya se mueven con prisa: licencias exprés por aquí, brincos de un cargo a otro por allá, y un desfile de aspirantes levantando la mano para hacerse visibles y pagando sondeos de opinión a marchas forzadas con tal de empujar su candidatura o, de menos, colarse en las listas para ser encuestados. En este juego de posicionamiento temprano, las estadísticas ya arrojan sus primeros pronósticos: se estima que Morena podría quedarse con al menos 10 de las 17 gubernaturas en disputa, mientras que una parte considerable de las alcaldías que actualmente retiene el PAN pasarían a manos de la 4T.
Sin embargo, la moneda apenas se va a echar al aire. En las próximas semanas y meses seremos testigos de la destreza estratégica de cada equipo, del recuento inevitable de los daños y los aciertos de cada facción, pero también de algo que desgraciadamente, ya es una amarga costumbre: las carretadas de basura que se arrojarán unos a otros en un intento desesperado por minar la imagen del adversario.
El lodo electoral es el recurso predilecto de quien carece de ideas. Descalificar al rival siempre será más fácil que convencer al ciudadano con un proyecto real.
Este arranque de ciclo exige una profunda sacudida ética. México requiere, con urgencia, una limpieza profunda en las campañas y una honestidad a toda prueba si de verdad queremos que la democracia avance. El auténtico progreso democrático debe imponerse frente a las viejas y mañosas trampas de siempre, erradicando por completo la compra directa o indirecta del voto, el condicionamiento de los apoyos y el uso de las necesidades de la gente como moneda de cambio.
Para el partido hegemónico, el reto no es menor. No basta con colgarse de la inercia de las encuestas o de la marca; tendrán que sacar a flote sus mejores argumentos, demostrar con políticas públicas medibles que merecen la continuidad y defender su proyecto con sustancia, no con simple retórica de mitin.
Por otro lado, la oposición se encuentra en una encrucijada definitiva. Su supervivencia no depende de cuántas fallas le encuentren al de enfrente, sino de su capacidad para diseñar un verdadero programa de gobierno alternativo, serio, estudiado y viable. Sus liderazgos deben tener el valor de hacer lucir sus resultados positivos, pero, sobre todo, de reconocer de cara a la ciudadanía cuando estos sean negativos. Si la oposición insiste en meter sus errores bajo el tapete, si decide ignorar sus propias deudas históricas en lugar de encararlas con una autocrítica honesta, el castigo en las urnas será implacable: perderán mucho más que esas 10 gubernaturas y alcaldías que hoy las tendencias les auguran en contra.
En Mérida, ya suena un nombre: Jessica Saidén diputada federal por Morena, quien llegó a la Cámara por la vía del voto. Su posible salida de San Lázaro para buscar la Alcaldía de la capital yucateca augura una contienda reñida. El perfil de la morenista podría arrebatar al PAN uno de sus últimos bastiones en la península.
La baraja está lista y las cartas comienzan a repartirse. ¿Veremos un debate de altura y propuestas estructurales en seguridad, educación y pobreza, o nos ahogaremos de nuevo en el ruido de la guerra sucia? La respuesta, al final, la tendrá una sociedad informada que ya aprendió a no conformarse con promesas de saliva.










