LA FICCIÓN DEL BIENESTAR OFICIAL #Domingueando @lorenapignon_ EN @heraldodemexico

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

Esto lo afirmo desde la responsabilidad de representar a una bancada opositora del PRI, que no se conforma con aplaudir cifras. Nuestro presidente nacional, Alejandro Moreno Cárdenas.

Soy veracruzana antes que legisladora, y esa condición no se queda en la puerta de San Lázaro cuando subo a la tribuna. La llevo conmigo cada vez que hablo, porque hablar por Veracruz no es una línea de currículum, es una deuda que se paga con franqueza, no con silencio cómodo.

Tuve la honrosa distinción de participar en la glosa del segundo informe de gobierno en el tema de bienestar, y ahí dije lo que en mi tierra se dice de frente: que el bienestar no puede medirse solo en padrones y transferencias, porque un país no se sostiene con dinero en la bolsa si el agua no llega, si la luz se va en apagones y si los caminos no conectan a la gente con la escuela, el hospital o el mercado.

Ese mismo informe presume avances y, en la letra pequeña de sus propias finanzas, reconoce que la inversión física se redujo. Hoy apenas se destina a infraestructura una fracción mínima del presupuesto federal, menos de un peso de cada diez. Eso no es un dato contable, es la explicación de por qué tantas comunidades veracruzanas siguen esperando una carretera transitable o una red eléctrica que no colapse con la primera tormenta.

Hablé también de salud, porque no hay bienestar posible sin ella. Mientras el gobierno presume abasto garantizado, en Veracruz el coordinador del IMSS Bienestar, Roberto Ramos Alor, le dijo a una médica residente que si no quería operar sin insumos, pues que no operara.

Se disculpó solo cuando un video lo exhibió, no por convicción sino por cálculo. Exigí su cese inmediato desde la tribuna, y lo repito aquí: la evaluación de un médico no puede depender del capricho de quien debería garantizarle las condiciones para salvar vidas, y una autoridad que amenaza no merece seguir al frente de la salud de los veracruzanos.

Señalé, además, algo que no puede pasar como casualidad: quien construyó durante años el aparato del bienestar en la administración pública federal, Ariadna Montiel, hoy preside el partido en el poder rumbo a la elección de 2027. La misma persona que aseguró ante el Senado que los programas sociales no son de ningún partido, hoy dirige la estrategia electoral de uno. Y si a eso sumamos que, por primera vez en treinta años, una secretaria de Gobernación acudió al arranque del proceso electoral en el INE, la conclusión no requiere demasiada imaginación: el árbitro empieza a parecerse al jugador.

Esto lo afirmo desde la responsabilidad de representar a una bancada opositora del PRI, que no se conforma con aplaudir cifras. Nuestro presidente nacional, Alejandro Moreno Cárdenas, lo ha dicho con firmeza desde otras tribunas: esta oposición no se dobla ante un poder que confunde autoridad con intimidación. Yo lo suscribo, pero lo digo también con acento veracruzano, porque a mi tierra no le han cumplido ni en salud, ni en infraestructura, ni en la dignidad con la que deberían tratarse los programas para nuestros adultos mayores.

Veracruz no necesita que le repitan en un informe que hay bienestar. Veracruz necesita sentirlo en el hospital, en la carretera y en la boleta que se marca sin presión ni miedo. Mientras eso no ocurra, seguiré diciendo, desde esta tribuna y desde mi tierra, que bienestar sin dignidad no es bienestar, es simulación.

POR LORENA PIÑÓN RIVERA

DIPUTADA FEDERAL

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