PASIÓN POR CORRER LA FRONTERA DE LO POSIBLE #MartesDeColumnas @ayalaross1 en @elheraldo_mx

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

Después vendrá otro corredor, otro cronómetro y otra marca que hoy todavía nos parece imposible. Lo que permanece es la pregunta que ha acompañado al atletismo desde Bannister: ¿hasta dónde puede llegar el ser humano cuando se niega a aceptar que ya encontró su límite?

En esta era de récords -en la que el cronómetro parece haberse convertido en un territorio cada vez más difícil de conquistar- confieso que cada vez que veo caer una marca me pasa lo mismo: antes de ver el resultado, pienso en todo lo que tuvo que ocurrir para que alguien pudiera correr esos segundos más rápido que todos los que lo hicieron antes.

El pasado mes de julio, Josh Kerr, un escocés de 28 años, campeón mundial de los 1500 metros, corrió la milla en 3 minutos, 42 segundos y 66 centésimas, frente a unos 60 mil espectadores en el London Stadium de Londres. Con unas 47 centésimas menos dejó atrás un récord que el marroquí Hicham El Guerrouj había mantenido durante 27 años.

Como corredora, sé que 47 centésimas parecen insignificantes hasta que intentas encontrarlas en tu propio cronómetro. Entonces comprendes que detrás de una diferencia que apenas dura un parpadeo hay años de entrenamiento, cientos de kilómetros, decisiones tomadas a cada paso, y, en el caso de los atletas elite, una búsqueda casi obsesiva por cortarle un poco más al tiempo.

Sin embargo, Kerr no corre en el mismo “mundo” en el que corrieron quienes lo precedieron. Las cifras cambian, los nombres cambian y también cambian las herramientas con las que los atletas se preparan. Quizá por eso cada récord sea también una fotografía de su época. No solo registra quién fue el más rápido, también la frontera de lo que en ese momento creíamos posible. Y cada vez que esas fronteras se mueven, vuelve la misma pregunta: ¿estamos acercándonos al límite de lo que puede hacer un cuerpo humano o apenas comenzamos a descubrir de qué es capaz? Y es que las barreras, una vez derribadas, pierden parte de su misterio. No se vuelven más fáciles, desde luego, pero dejan de parecer imposibles.

En 1954, Roger Bannister convirtió en realidad una barrera que durante años había parecido inalcanzable: correr una milla en menos de cuatro minutos. Su récord duró apenas 46 días antes de ser superado, pero aquel día cambió para siempre la percepción de lo que un ser humano podía hacer. Desde entonces, esa frontera no ha dejado de moverse. Han pasado 72 años y esa marca se ha roto ya 19 veces. Ahora, entre el cronometraje de Kerr y Bannister hay tan solo 16.7 segundos.

Tal vez esa sea una de las cosas más fascinantes de correr: no sabemos dónde está el límite hasta que alguien consigue moverlo. Kerr acaba de hacerlo. Después vendrá otro corredor, otro cronómetro y otra marca que hoy todavía nos parece imposible. Lo que permanece es la pregunta que ha acompañado al atletismo desde Bannister: ¿hasta dónde puede llegar el ser humano cuando se niega a aceptar que ya encontró su límite?

POR ROSSANA AYALA

@AYALAROSS1