PRESUPUESTO DEBE CONVERTIRSE EN BIENESTAR, SEGURIDAD Y OPORTUNIDADES: #MartesDeColumnas @JessiSaiden EN @Marurojasreport

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

El Paquete Económico 2027 no es solamente un conjunto de cifras. Detrás de cada peso que se recauda y de cada recurso que se asigna existen decisiones que impactan directamente en la vida de millones de familias. Por eso, desde la Cámara de Diputados tenemos una responsabilidad que no admite improvisaciones: analizar, discutir y aprobar un presupuesto que responda a las necesidades del país y que convierta los recursos públicos en derechos, oportunidades, infraestructura, bienestar y seguridad.

El proyecto presentado para 2027 plantea una ruta clara: mantener la política social, fortalecer la educación y la salud, impulsar la inversión pública, respaldar a estados y municipios y, al mismo tiempo, avanzar en una estrategia de responsabilidad hacendaria.

Estamos hablando de ingresos presupuestarios por más de 9.15 billones de pesos, mientras que el gasto público se sostiene sobre una visión que busca recaudar mejor sin crear nuevos impuestos ni aumentar las tasas generales. Es decir, el reto no es simplemente gastar más, sino utilizar mejor los recursos para atender las prioridades de México.

Bienestar y educación concentran una parte fundamental de esta propuesta. El Ramo de Bienestar contempla 697 mil 106 millones de pesos, mientras que Educación Pública tendría 576 mil 632 millones. Los programas sociales prioritarios alcanzarían más de 1 billón de pesos. Detrás de estas cantidades hay pensiones para adultos mayores, apoyos para personas con discapacidad, becas para estudiantes y programas destinados a fortalecer a las familias rurales.

Pero un país que quiere vivir en paz también necesita instituciones de seguridad sólidas.

Como presidenta de la Comisión de Seguridad Ciudadana, considero particularmente relevante que el Ramo 36, Seguridad y Protección Ciudadana, contemple 64 mil 486.9 millones de pesos, con un crecimiento real de 3.9 por ciento respecto de 2026.

La seguridad no puede entenderse únicamente desde la presencia policial. Requiere inteligencia, tecnología, coordinación entre instituciones, profesionalización, capacidad operativa y, sobre todo, prevención y atención de las causas que generan violencia.

Por eso también es importante el fortalecimiento del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública, que contempla 10 mil 447.9 millones de pesos. Una parte fundamental de la seguridad se construye desde los estados y municipios, donde están las policías que tienen contacto cotidiano con la ciudadanía.

Desde la Comisión de Seguridad Ciudadana revisaremos estos recursos con rigor técnico y responsabilidad. Nuestra tarea no será únicamente preguntar cuánto se va a invertir, sino qué capacidades se van a fortalecer, dónde se necesitan mayores esfuerzos y cómo cada peso puede traducirse en mayor tranquilidad para las familias.

Yucatán ocupa también un lugar importante dentro de esta visión nacional.

El proyecto identifica 112 mil 358.8 millones de pesos de gasto programable con destino geográfico en nuestro estado, además de los recursos federalizados, programas sociales y proyectos de infraestructura que tendrán impacto en municipios y comunidades.

Aquí hay que mirar más allá de una cifra. Yucatán tiene frente a sí una oportunidad histórica para consolidar su integración al desarrollo del sureste. El Tren Maya contempla 17 mil 158.8 millones de pesos a nivel del proyecto, mientras que Progreso y Mérida forman parte de la estrategia de los Polos Industriales del Bienestar.

Esto significa que nuestro estado puede convertirse en un punto todavía más importante para la inversión, la generación de empleos, la logística y la conexión con mercados nacionales e internacionales.

Como diputada federal por el Distrito 6 de Yucatán, tengo claro que el desarrollo no puede quedarse únicamente en los grandes proyectos. Debe llegar a las comunidades, a los municipios, a las familias que durante años han enfrentado rezago y desigualdad.

Que 68 municipios yucatecos estén identificados como Zonas de Atención Prioritaria nos recuerda precisamente eso: todavía existen comunidades que requieren una atención especial del Estado mexicano.

El presupuesto también debe hablar de mujeres, de jóvenes, de educación, de salud, del campo y de nuestras comunidades mayas. Porque construir bienestar significa atender integralmente las necesidades de las personas y no solamente medir el desarrollo a partir de grandes obras.

En materia de mujeres, por ejemplo, el proyecto contempla recursos para fortalecer la autonomía económica, prevenir y atender las violencias y ampliar servicios especializados. En educación, las Becas Benito Juárez y la Beca Rita Cetina representan instrumentos para evitar que las condiciones económicas determinen quién puede continuar estudiando y quién tiene que abandonar la escuela.

Ese es el verdadero sentido de una política pública con visión social: que el lugar donde una persona nace no determine hasta dónde puede llegar.

El Paquete Económico también plantea una ruta de responsabilidad fiscal. Se proyecta reducir el déficit presupuestario a 3.4 por ciento del PIB y alcanzar un superávit primario de 0.6 por ciento. Esto es importante porque la transformación también requiere cuidar las finanzas públicas.

No podemos construir bienestar presente comprometiendo irresponsablemente el futuro.

Por eso, el debate presupuestario debe hacerse con seriedad, sin mezclar la discusión técnica con intereses particulares. Cada peso público pertenece a las mexicanas y los mexicanos, y nuestra obligación como legisladores es garantizar que sea utilizado de la mejor manera posible.

Desde el Distrito 6 de Yucatán asumimos esta discusión con una convicción: el presupuesto debe sentirse en la vida cotidiana de la gente.

Debe sentirse cuando una joven puede continuar sus estudios; cuando una familia recibe atención médica; cuando una mujer encuentra apoyo frente a la violencia; cuando una comunidad cuenta con infraestructura; cuando un municipio tiene recursos para atender sus necesidades y cuando una persona puede caminar por las calles con mayor tranquilidad.

Ese es el verdadero desafío del Paquete Económico 2027.

No se trata solamente de cuánto dinero tendrá el Gobierno. Se trata de qué México vamos a construir con esos recursos.

Y desde la Cámara de Diputados haremos nuestra parte: revisar con responsabilidad, cuidar el dinero público y procurar que las prioridades del Segundo Piso de la Transformación tengan los instrumentos presupuestales necesarios para convertirse en resultados.

Porque un presupuesto responsable no se mide únicamente en billones de pesos.

Se mide en derechos que se cumplen, oportunidades que se abren, comunidades que avanzan y familias que viven mejor y con mayor seguridad.