EL SULTÁN DE NICARAGUA #Domingueando @TereValeMX EN @heraldodemexico

COLUMNA, NACIONAL, POLÍTICA

En otros casos se vota, sí, pero es bien sabido que siempre gana el partido en el poder, como en México durante muchos años o como actualmente sucede en Venezuela.

Arabia Saudita es una monarquía absoluta. El rey concentra todo el poder. Catar tiene un Emir que gobierna por siempre; en cuanto a los Emiratos Árabes Unidos, podríamos decir que son una federación de monarquías; en Brunéi, el sultán ejerce un poder absoluto y no hay elecciones nacionales ni nada que se les parezca. Por otro lado, en Corea del Norte dizque hay elecciones, pero sólo compiten los candidatos aprobados (que le convienen) al régimen, en resumen, no existe competencia política democrática.

En otros casos se vota, sí, pero es bien sabido que siempre gana el partido en el poder, como en México durante muchos años o como actualmente sucede en Venezuela. De esto da fe la ciudadanía y un variado número de organismos internacionales y/o observadores a los que los autócratas no les hacen el menor caso.

Hay más países en esta situación: Bielorrusia, donde las elecciones han sido severamente cuestionadas desde hace muchos años por falta de condiciones democráticas. Y qué decir de Rusia, donde supuestamente hay elecciones, pero con la exclusión de los opositores y un estricto control de los medios de comunicación.

Maravilla también Irán, donde los ciudadanos votan, pero el llamado Consejo de Guardianes (cualquier cosa que eso sea) decide qué candidatos pueden jugar y cuál no. Y mejor ya no menciono el penoso caso de Cuba, con más de 60 años con la democracia muerta o el caso de la segunda potencia mundial, China, donde el sistema electoral está perfectamente ensamblado para que el poder permanezca en manos del Partido Comunista Chino, que gobierna desde hace 77 años. Así es la cosa.

Seguramente me faltaron algunos países dictatoriales más, mil disculpas. Pero no puedo pasar por alto que Nicaragua a partir de esta semana ya no tendrá más elecciones, por obra y gracia del Sultán Ortega y la Sultana Murillo. Se unen pomposamente a esta pléyade de gobiernos autocráticos.

Una diferencia importante con muchos de los países tiránicos que antes mencioné es que Nicaragua sí tuvo durante varias décadas un sistema electoral multipartidista y democrático. ¿Qué fue entonces lo que sucedió? ¿Cómo se llegó a esto?

Pues simplemente que el poder absoluto y sin contrapesos enloquece absolutamente al más equilibrado y al más estúpido gobernante.

Las reformas impulsadas por el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo llevaron a tener una oposición ignorada, estigmatizada, perseguida, encarcelada, exiliada, expatriada y, por lo tanto, impedida para competir con un gobierno autoritario y dictatorial, para desgracia del sufrido pueblo nicaragüense que no merece esto.

De acuerdo con el ilustre nicaragüense Ruben Dario: “No hay dolor más grande que el dolor de estar vivo ni mayor pesadumbre que la vida consciente”.

La democracia en Nicaragua está muerta, pero no creo que descanse en paz.

POR TERE VALE

COLABORADORA

@TEREVALEMX