@UNAM_MX PARTICIPA EN ENSAYO MUNDIAL DE PACIENTES CON ALZHÉIMER: @Gaceta_UNAM
Es el primero en su tipo e incluirá el ejercicio físico para establecer si hay mejora en el ámbito clínico, en la memoria o el aprendizaje.
Un equipo científico de la UNAM participará en un ensayo multicéntrico, es decir, a realizarse en diversas instituciones, en pacientes con la enfermedad de Alzheimer en etapa temprana, a fin de evaluar intervenciones con y sin fármacos que ralenticen el tránsito hacia la demencia.
En el Laboratorio de Investigación en Neurociencias y Enfermedades Neurodegenerativas (LINEN) de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala, un equipo multidisciplinario y multinacional liderado por Luis Oskar Soto Rojas llevará a cabo esta iniciativa de carácter internacional apoyada por Alzheimer Association, institución estadunidense que promueve la investigación de los mecanismos relacionados con enfermedades neurodegenerativas y nuevas terapéuticas.
El universitario explicó que en nuestro país hay cerca de un millón y medio de pacientes con este padecimiento, cifra que se triplicará para 2050; es la afección neurodegenerativa más común en el mundo. Como se relaciona con la edad avanzada o el envejecimiento, su incidencia se incrementará de acuerdo con la inversión de la pirámide poblacional.
Soto Rojas expuso que fueron seleccionados para llevar a cabo este proyecto en México, razón por la cual se sienten orgullosos. Es el primer ensayo en el ámbito mundial que va a combinar el ejercicio físico para establecer si hay mejora en el ámbito clínico, en la memoria o aprendizaje; y también va a determinar qué sucede en las áreas molecular y microscópica, con la inflamación o modificación de ciertos genes.
Para ello utilizarán tecnologías avanzadas como estudios de resonancia magnética cerebral, análisis de sangre para detectar biomarcadores de Alzheimer, estudios genéticos y herramientas de inteligencia artificial que ayudarán a comprender mejor cómo responde el cerebro a estas intervenciones.
De manera adicional, en el LINEN –que forma parte de una red de colaboración con institutos e instancias nacionales y extranjeras– se evalúan los mecanismos fisiopatológicos vinculados en las enfermedades de Alzheimer y de Parkinson, además de terapias farmacológicas y no farmacológicas en modelos animales.
Soto Rojas detalló que el ensayo se realizará a partir de este año y hasta 2029 en pacientes del Instituto Mexicano del Seguro Social particularmente del Centro Médico Nacional Siglo XXI, así como de distintos institutos nacionales de salud, entre ellos el de Neurología y Neurocirugía, de Geriatría, de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y el Hospital Infantil de México Federico Gómez. En este momento está en proceso de aprobación de los comités de ética de esas instancias; después vendrán las fases de reclutamiento (100 a 120, en la etapa temprana de la enfermedad), intervención y análisis.
Se evaluarán dos intervenciones no farmacológicas: el ejercicio físico, que tiene buenos efectos a nivel general y no sólo cerebral, ya que disminuye la inflamación y el estrés oxidativo, y libera moléculas musculares conocidas como mioquinas, las cuales envían señales que reducen la ansiedad, mejoran el estado de ánimo, protegen la salud cerebral, incluso ayudan a formar nuevas neuronas.
Se sumará un suplemento alimenticio denominado creatina monohidratada, de bajo costo, utilizada para aumentar la masa muscular (que disminuye con el envejecimiento). Se ha observado que aumenta la energía del cerebro y tiene efecto sobre sus funciones: mejora la memoria, el aprendizaje y acciones relacionadas con la motricidad, afectadas por dichas enfermedades.
Hasta el momento no existe un biomarcador específico que indique la presencia temprana de dichos padecimientos y evite que las neuronas sigan muriendo. El científico tiene algunos candidatos para ser ese “indicador” que permita un diagnóstico y tratamiento adecuados, como la modificación del gen denominado apolipoproteína E (APOE Ɛ4), que puede aumentar hasta 10 veces la posibilidad de padecer Alzheimer. Con el ensayo también se pretende identificar biomarcadores específicos para la población mexicana.
En tanto, en modelos animales, Soto Rojas y sus colaboradores tratan de establecer los mecanismos que llevan a la inflamación cerebral y la muerte de las neuronas, la cual ocurre de manera lenta y gradual.
“Se analiza el mal plegamiento de proteínas, que cambian su conformación química y se empalman una con otra, acumulándose en la neurona y desencadenando su pérdida, junto con el estrés oxidativo”, precisó.
Debido a que los males de Alzheimer y Parkinson no ocurren únicamente debido a la disminución de neurotransmisores, sino a la disfunción de mecanismos como los mencionados, los fármacos tienen un efecto transitorio. Por ello, se requieren estrategias multimodales, como el ejercicio y los suplementos alimenticios, finalizó.










